martes, 28 de noviembre de 2017

LA BATALLA DEL LENGUAJE



· Gracias al lenguaje (capacidad de hablar), los seres humanos somos diferentes de todos los demás seres vivos, animales o plantas. Además, si nos ocupamos y preocupamos de desarrollar y cultivar esta capacidad, seremos “dioses” todopoderosos. En efecto, según la tradición judeo-cristiana (cf. Génesis), Jehová (el “verbo”) y Adán (el “hijo del verbo”, creado a su imagen y semejanza) fueron nombrando alalimón y, por lo tanto, creando y dando vida (existencia) a todo lo que vemos, oímos, tocamos, olemos o degustamos. Y, por evidencia empírica, sabemos que quién domina el lenguaje y “nombra” tiene el poder y “manda”.

· Ahora bien, si no nos ocupamos de cultivar y de mimar nuestro “verbo”, dejaremos de ser “dioses” y nos convertiremos en esclavos o “proles” (según la denominación de G. Orwell, en su relato “1984”). Por desidia, habremos agostado nuestros poderes lingüísticos y nuestra capacidad para tener criterio propio y para no ser manipulados ni engañados. Por eso, si nuestro lenguaje es enclenque, estaremos expuestos, sin defensa posible, a todo tipo de manipulaciones y contratiempos, provocados por la verborrea de mercadillo de la casta política; y repetida, como un mantra, por los medios de comunicación.   

· Para ilustrar estas verdades de Perogrullo, nos vamos a referir al comportamiento lingüístico de la casta política nacionalista-independentista catalana durante los 40 años de democracia. Antes de dar el fallido “golpe de Estado de la DUI” (declaración unilateral de independencia), los independentistas llevaron a cabo, despacio pero sin pausa, un permanente y efectivo “golpe de Estado lingüístico”, que permitió manipular y descarriar las mentes de muchos ciudadanos de Cataluña, partidarios de la DUI del 27 de octubre de 2017.

· Desde el inicio de la Transición (1975), la casta política independentista catalana está empeñada e inmersa en una “batalla del lenguaje”, que no se debe confundir con la “batalla de la lengua” (enseñanza del y en español y catalán), de la que nos hemos ocupado reiteradamente en numerosos textos. Gracias a la “batalla del lenguaje”, se ha tergiversado y prostituido el uso normal del lenguaje, al llevar a cabo el vaciado del contenido semántico de las palabras y a su sustitución por un contenido inapropiado, pero acorde con lo que la casta política quiere que digan, con vistas a la consecución de la independencia de Cataluña. En esta operación de “ingeniería lingüística”, la casta política independentista ha funcionado como el orwelliano “Ministerio de la Verdad” y ha creado, como hubiera dicho G. Orwell, una “neolengua”, que se ha ido enriqueciendo y modificando en función de la coyuntura política. Con esta “newspeak”, se ha pervertido, formateado y jibarizado la competencia lingüística de muchos de los ciudadanos de Cataluña, al tiempo que se ha convertido en vehículo de “posverdades” o “fake news”.

· Para ilustrar esta metamorfosis permanente —llevada a cabo por el “Ministerio Catalán de la Verdad”, instalado en TV3, en numerosos medios de comunicación e instituciones varias (ANC y Omnium Cultural) de la “Cosa Nostra” independentista, así como en todos los niveles de enseñanza— me permito dar algunos ejemplos de la manipulación lingüística de la “neolengua catalana”. Para ello, no hace falta ser un Sherlock Holmes o un Hércules Poirot para descubrir y desvelar el engaño-estafa de esta “nueva lengua”, que es moneda de curso legal y de uso cotidiano por parte de los independentistas catalanes.

· Como en aquella película titulada “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”, también podemos preguntarnos por qué los independentistas hablan de “guerra de secesión” cuando deberían decir “guerra de sucesión”; o de “presos políticos” por “políticos presos”; o de “democracia” por “rechazo a la legalidad vigente”; o de “referéndum unilateral” por “consulta de la Señorita Pepis”; o de “diálogo” por “independencia sí o sí”; o de “facha” por “el que se opone al proceso independentista”; o de  “franquismo” por “Estado democrático español”; o de “fuerzas de ocupación” por “Guardia Civil y Policía Nacional”; o de “represión” por “mantener el orden legal y social”; o de “pueblo catalán” por “los independentistas”; o de “derecho a decidir” por “derecho de secesión”; o de “votación pacífica del 1-O” por “votación ilegal”; o de “botiflers” por “los ciudadanos constitucionalistas”; o de “violación de los derechos humanos” por “uso legítimo de la violencia constitucional”; o de “legitimidad fáctica” por “legitimidad legal-racional”; o de “movilizaciones pacíficas” por “escraches y hostigamiento a las fuerzas de orden público”; o de “golpe de estado” por “aplicación del art. 155 de la Constitución”; o de “exiliados” por “prófugos de la justicia”; o de…; etc.  

· No he intentado ser exhaustivo en esta recopilación de “falsa moneda” lingüística. Basta con este muestreo para describir el comportamiento lingüístico del independentismo catalán, en el que las dos primeras víctimas han sido la verdad y el lenguaje. En este mundo independentista, el lenguaje ha dejado de ser un instrumento de ilustración y liberación, y se ha convertido en un “antilenguaje”, que propicia la confusión, la ambigüedad, la seudocomunicación y el “babelismo” disgregador. El lenguaje, no lo olvidemos, pertenece a todos los hablantes y nadie puede apropiárselo, para manipularlo a su antojo y en exclusivo beneficio propio.

· Ahora bien, los independentistas catalanes no son los únicos falsificadores lingüísticos, que utilizan el lenguaje para engañar y desinformar. El PP y todos los partidos de la casta (PSOE/PSC, C’s, Podemos) son también prestidigitadores lingüísticos, embaucadores y manipuladores recalcitrantes. Por dar sólo algunos ejemplos, el PP ha utilizado “movilidad exterior” por “emigración”, “línea de crédito” por “rescate”, “procedimiento de ejecución hipotecaria” por “desahucio”, “incentivación de rentas no declaradas” por “anmistía fiscal”, “gravamen adicional” por “subida del IVA”, “flexibilizar el mercado laboral” por “abaratar el despido”, etc.
 
· La manipulación lingüística no es una cuestión baladí. Es, más bien, un problema grave en la vida en sociedad y en la gestión política. La “langue de bois”, propia de la casta política en todas las latitudes, tiene muy mala prensa y aleja de sus derechos y deberes políticos a los ciudadanos, convirtiéndolos en practicantes del “silencio de los corderos”. A propósito de esta ingeniería lingüística, al escritor austríaco S. Zweig, en plena Segunda Guerra Mundial, le horrorizaba que “las palabras hubieran sido vaciadas de verdad, se hubieran vuelto huecas y desprovistas de sustancia interior”; y por eso temía y detestaba “vivir entre palabras sin verdad”. Estos temores se hicieron realidad y, por eso, el historiador P. Sawicki se permitió escribir, muchos años después, que “todos los genocidios (el holocausto fue uno) empezaron con palabras” castradas y preñadas de nuevo. Por eso, los responsables políticos deben respetar el lenguaje; esto es tan importante como respetar la legalidad vigente. No pueden seguir utilizando la palabra en vano, ya que “si dejamos que la lengua se corrompa, ella nos corromperá. Si la dignificamos, nos devolverá, en pago, dignidad” (Anjel Lertxundi, 2010).

· Por eso, no está de más recordar a los independentistas y  a los miembros o “miembras” de la casta política de cualquier signo, todos ellos saboteadores del lenguaje, la respuesta que, en el s. VI a. C., dio el maestro Confucio a uno de sus discípulos, cuanto le preguntó qué medidas deberían tomarse para ordenar el Estado: “Lo primero que hace falta es la rectificación de los nombres. Si los nombres no son correctos, las palabras no se ajustarán a lo que representan y, si las palabras no se ajustan a lo que representan, las tareas no se llevarán a cabo y el pueblo no sabrá cómo obrar. Si de lo que se trata es de gobernar una nación, lo más importante es la precisión de la lengua”. Por los hechos y los resultados, parece que los independentistas catalanes están sordos o ciegos y Confucio predicó en el desierto.

© Manuel I. Cabezas González
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27 de noviembre de 2017




viernes, 20 de octubre de 2017

EL POSTUREO DE LA CASTA POLÍTICA Y DE SOCIEDAD CIVIL CATALANA (SCC)


(Cabecera de la manifestación del 8 de octubre de 2017)

· A principios de septiembre, me preguntaba: ¿Para qué les pagamos el sueldo a los políticos en España? Para intentar contestar a esta pregunta, hacía dos constataciones. Por un lado, el Gobierno de Rajoy en el poder y los demás Gobiernos pretéritos de España han hecho dejación sistemática de sus funciones y no sólo no han cumplido las leyes sino que no las han hecho cumplir. En efecto, para satisfacer sus apetitos desenfrenados de poder (su plato de lentejas), no han dudado en entregar a ciertas CC. AA. chantajistas lo que éstas les han exigido. Y, por otro lado, para más inri, cuando los extorsionistas amenazaron con la independencia unilateral de Cataluña, Rajoy incitó, en agosto de 2017, a la sociedad civil a salir a la calle para defender el estado de derecho, puesto en peligro por los insaciables “catilinas secesionistas catalanes”, y así sacarle las castañas del fuego.

· Respondiendo a esta incitación de Rajoy, el sábado 7 de octubre, miles y miles de ciudadanos se manifestaron ante los ayuntamientos de toda España, para exigir “diálogo” entre el ineficaz vigía de la legalidad vigente, el Gobierno de Rajoy, y la cabra catalana independentista, que se había tirado al monte. Además, el domingo 8 de octubre, se manifestaron también cientos de miles de ciudadanos (algunos hablan de más de un millón), convocados por Sociedad Civil Catalana (SCC), para defender el estado de derecho en Cataluña. Finalmente, el 12 de octubre, SCC organizó también otra manifestación masiva (unos 65.000 ciudadanos, según la guardia urbana), con el mismo objetivo.

· Son  muy loables y meritorias estas dos convocatorias de SCC que, como su nombre indica, debería ser una asociación civil, transversal y no partidista. Ahora bien, no es oro todo lo que reluce, ni tampoco todo el monte es orégano. Por eso, quiero hacer una serie de puntualizaciones sobre la organización y el desarrollo de estas manifestaciones de la mayoría silenciosa y silenciada de Cataluña.

· En estas concentraciones-manifestaciones masivas, SCC se comportó como el alter ego o la franquicia o el lacayo o la correa de transmisión del PP y de C’s. Siempre llevó la batuta y la voz cantante. Para ello, marginó, ninguneó, eclipsó y obligó a llevar el burka, para hacerlas invisibles, a más de una veintena de asociaciones: Movimiento Cívico de España y Catalanes, Convivencia Cívica Catalana, Somatemps, Profesores por el Bilingüismo, etc., por citar sólo algunas. Todas estas asociaciones, sin ningún apoyo del Estado, se han fajado, desde hace muchos años, en defensa de la unidad de España, de la soberanía nacional y de los derechos de los ciudadanos de Cataluña. Pero, en aras de la unidad y de los objetivos perseguidos, tuvieron que hacer de tripas corazón y se plegaron, una vez más, ante la prepotencia, la soberbia y el poderío económico de SCC. Y aplicaron ese refrán que reza así: a mal tiempo, buena cara.

· Esta subordinación de SCC a los intereses del PP y de C’s es manifiesta, si observamos las cabeceras de las marchas del 8 y del 12 de octubre (cf. foto ut supra). Los protagonistas o actores principales no fueron las decenas de miles o el millón de ciudadanos, llegados de toda Cataluña y de otras regiones de España. A la cabecera de las manifestaciones y tras la pancarta principal, acudieron, como al panel de rica miel de la fábula de Samaniego, las moscas carroñeras de la casta política: Albert Rivera, Xavier García Albiol y otros miembros y “miembras” de las cúpulas de sus respectivos partidos (C’s y PP), desplazando a los auténticos protagonistas: los anónimos ciudadanos, durante tanto tiempo silenciados y, por lo tanto, silenciosos.

· En los últimos años, estos descarados oportunistas de la casta política (PP y C’s) nunca participaron en las manifestaciones del 12 de octubre (día de la Hispanidad) ni del 6 de diciembre (día de la Constitución); ni tampoco invitaron a sus militantes, simpatizantes o votantes a hacerlo. Este año, sin embargo, ante la perspectiva coyuntural de inminentes elecciones y la posibilidad de llegar a acariciar el poder, bien valía, como es habitual en ellos, el postureo de asistir a las manifestaciones del 8 y del 12 de octubre, para codearse con Mario Vargas Llosa y Josep Borrell, para quedar retratados, para gozar de unos minutos de gloria en televisiones y otros medios y así obtener réditos electorales. ¿Acaso no buscaron esto las silentes, mudas e impostadas figuras de Rivera y Albiol (charlatanes de mercadillo), escoltando —en la cabecera de la manifestación y en los parlamentos finales— a Vargas Llosa (príncipe de las letras) y a Borrell (pico de oro), que tomaron la palabra al final de la manifestación del 8 de octubre? Por cierto, el PSC ni estuvo ni se le esperaba.

· La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero y, en la lucha en defensa del orden constitucional vigente, no se deben hacer distingos entre aquellos que lo violan impunemente, por acción o por omisión, desde hace años. Todos deben ser denunciados para que apechuguen con sus responsabilidades. Con las manifestaciones de los pasados 7 y 8, los ciudadanos han protestado sólo contra las pretensiones ilegales y testiculares de los independentistas catalanes. Sin embargo, se han olvidado de los otros responsables (los sucesivos Gobiernos de España, presididos por González, Aznar, ZP y Rajoy), cuya gestión partidista e interesada de la “res publica” nos ha conducido a la situación crítica que estamos viviendo.

· Por eso, ante los actos o, más bien, la ausencia de actos de Rajoy, los ciudadanos deberíamos dirigir también nuestras críticas, nuestros dardos o nuestras armas verbales no sólo contra los “catilinas secesionistas catalanes” sino también contra el Gobierno de Rajoy. Hoy, él es el responsable de la situación crítica actual, que se ha ido gestando a lo largo de 40 años, que se ha agudizado en los dos últimos meses y que nos ha conducido al borde del precipicio; y de él depende que se ponga fin, para siempre, a la deslealtad y a la desobediencia de los poderes autonómicos actuales y futuros de Cataluña y de otras CC. AA. periféricas. Ahora bien, para esto, Rajoy debería tener redaños para abandonar la hamaca y el dolce far niente del que hace gala.

· Para alejarnos definitivamente del abismo, la casta política no puede volver al tradicional “pasteleo”; ni tampoco son de recibo los paños calientes o las medidas circunstanciales para salir del paso. Plagiando a Antonio Machado, podemos afirmar que los independentistas nos han dado jaque mate y todos sabemos cómo ha sido. Por eso, se deberían atacar las causas prístinas y fundamentales de los desafueros de los independentistas, privándoles de los instrumentos que les han permitido desestabilizar a la sociedad catalana: la educación, los medios de comunicación públicos, la seguridad,… y todas aquellas competencias transferidas, que les han permitido fabricar talibanes independentistas.

· Según la cultura japonesa, si se quiere conseguir una mejora en cualquier actividad, basta con hacer algunos retoques (es el “efecto Kaizen”: si quiero que un tren vaya 20 Km./h. más rápido, es suficiente con añadir algunos caballos de más al motor). Ahora bien, si se trata de hacer una auténtica transformación, hay que cambiarlo todo (es el “efecto Shinkansen”: si quiero que el tren pase de 150 a 300 Km./h., hay que pensar de una forma totalmente diferente). Por eso, ante el desafío independentista, la ciudadanía debería exigir a toda la casta política el abandono de las rutinas del postureo político y la implementación de medidas radicales para provocar un real “Renacimiento” político (“efecto Shinkansen”), fruto de una auténtica y drástica regeneración democrática, de la que fue un adalid, en su tiempo, Joaquín Costa, el León de Graus.

© Manuel I. Cabezas González
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18 de octubre de 2017

sábado, 30 de septiembre de 2017

DE LA GENERACIÓN DE LOS “BLANDITOS”


 

· En este inicio del curso político y escolar, los ciudadanos estamos hartos de tanto “todólogo”, de tanto maestro Ciruela y de tanto político,  que pululan por tertulias y columnas de opinión, para marear la perdiz y “asnificar” a la ciudadanía en vez de informarla e ilustrarla. Por eso, voy a dejar de lado el cansino monotema del proceso independentista catalán, que es un ejemplo paradigmático del suplicio de la gota malaya y del “bourrage de  crânes”. Y voy a centrarme en la crianza-educación de los niños y en sus consecuencias entre los adolescentes y los jóvenes.

· Desde hace años, es cada vez más frecuente encontrar —tanto en los medios de comunicación tradicionales como en las redes sociales— informaciones, testimonios, análisis y reflexiones relativas a la deriva del comportamiento y de las actitudes de los niños y, como corolario, también de los adolescentes y de los jóvenes. De esto se puede inferir que algo se está haciendo mal en las familias y en la escuela. Sólo quiero dar algunas pinceladas para ilustrar esta deriva.

· Es muy habitual ver a padres y abuelos cargar, como acémilas, con las mochilas de sus hijos o nietos; a padres que, en los claustros escolares, piden que no se premie a los mejores alumnos para no traumatizar a sus compañeros; a padres que dan siempre la razón a sus hijos frente a la de los profesores, para protegerlos; a padres que satisfacen todos los caprichos de sus hijos o que se adelantan a los mismos, sin exigirles nada a cambio; a padres que les atiborran de “gadgets” tecnológicos (T.V., ordenadores, tabletas y móviles), que se han convertido en sus nuevos canguros o niñeras; a padres que miman desmesuradamente a sus hijos, que no les llaman la atención, que no les prohíben nada, que no los corrigen y que no los castigan, no vaya a ser que se frustren y se depriman; a padres que hacen creer a sus hijos que su libertad es total y su voluntad omnipotente; a padres que, con la pretensión equivocada de ayudar a sus retoños, alimentan grupos tóxicos de WhatsApp, donde desprestigian a los profesores; a padres que... No quiero alargar más este Cahier de doléances.

· Con estos mimbres y estas bases, no es difícil imaginar y prever el comportamiento, las actitudes y las aptitudes de los adolescentes y de los jóvenes, incluso universitarios. A estos últimos quiero referirme, citando algunas de mis vivencias en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

· En la UAB, he sido testigo de alumnos/as que se hacen acompañar de sus madres para realizar la revisión de exámenes o para materializar la matrícula universitaria; alumnos/as que se ponen a llorar, como Boabdil “el Desdichado”, ante un inapelable suspenso y la obligación de repetir la asignatura;  alumnos/as que utilizan argumentos inaceptables e impropios de personas adultas (es mi última asignatura, voy a perder la beca, tengo una oferta de trabajo, etc.), para conseguir un aprobado; alumnos/as que no dudan en utilizar los chantajes (si suspendo, pido una revisión extraordinaria; y si, a pesar de ésta, suspendo, abandono y no me matriculo en el máster, etc.); alumnos/as que se han tragado a pie juntillas ciertas ofertas típicas de la sociedad de consumo (el dos por uno, por ejemplo, de los grados combinados; o el yo he pagado la matrícula y tú me das el aprobado); alumnos/as que salen de o entran en clase como Pedro por su casa y que, en medio de una clase, hacen un uso impropio de sus móviles; alumnos/as… Que sais-je encore?

· Estos hechos ponen el dedo en la llaga de la deficiente y deformadora educación que se está dando a los niños, adolescentes y jóvenes, así como de sus consecuencias. De aquellos polvos, estos lodos: niños, adolescentes y jóvenes que algunos han tildado ya de “blanditos”. Blanditos que han tenido y tienen todo y de todo, sin haber dado nada a cambio. Blanditos que hacen de su capa un sayo. Blanditos que se rigen, según Sigismund Freud, por el hedonista “principio del placer” (el clásico “carpe diem”) y nunca o muy poco por el “principio de realidad”. Blanditos malacostumbrados “a un mundo que nada tienen que ver con el que les aguarda en cuanto salgan del cascarón de la cada vez más prolongada infancia”, según Javier Marías en un texto reciente.

· La vida —fuera de la familia y de los centros escolares— es dura, competitiva, exigente y, por eso, hay que entrenarse, como para cualquier deporte, con el fin de enfrentarse con éxito a ella. Si hay que prepararse para la vida, ¿por qué privar o alejar a los niños-adolescentes-jóvenes de los fracasos, de las decepciones, de las frustraciones, de los problemas,… que son inevitables, lógicos y necesarios para progresar en todos los órdenes de la vida? Como confesó David Babunski (exjugador macedonio del Barça B) “vivimos en una sociedad en la que no nos educan ni para vivir ni para morir” y donde reina el vacío educativo, la falta de valores sólidos, la primacía del hedonismo y de la satisfacción inmediata, el rechazo de la cultura del esfuerzo y de la responsabilidad, el incremento y la defensa de los derechos, pero no de los deberes, etc. Todo esto me ha hecho pensar en esa frase, tan pertinente, que la profesora de baile pronunciaba al inicio de cada episodio de la serie Fama: “Buscáis la fama, pero la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar. Con sudor”.

· Ante la magnitud, el alcance y las consecuencias de esta educación fisiocrática del “laisser faire, laisser passer”, son cada vez más numerosos los pedagogos y psicólogos que han levantado la voz para alertar sobre los desastres producidos y sobre la necesidad imperiosa de “destetar” a adolescentes y a jóvenes. Para conseguir esto, se han hecho numerosas propuestas. Sólo citaré tres, que someto a la consideración de mis lectores.

· La primera es la loable iniciativa del profesor J.A. Marina. Para él, que sabe de qué va el paño, algo huele muy mal en la educación que los padres dan a los hijos y en la instrucción que los profesores imparten a sus alumnos. Además, no hay sinergia entre ellos y, en muchos casos, las AMPAS meten la cuchara en algo que desconocen. Por eso, ha creado la “Universidad de Padres” con el fin de que se formen y aprendan cómo educar a sus hijos y cómo destetarlos, como hacen nuestros hermanos, como diría San Francisco de Asís, los animales.

· La segunda es la implantación de un “Erasmus Nacional”, idea lanzada por la  Ministra de Sanidad, Dolors Montserrat. Con este “Erasmus” se pretende también alejar a los hijos de los padres, para que convivan, durante un cierto tiempo (¿un trimestre o semestre o año escolar?) con otras familias y así se preparen para abandonar la teta familiar, además de conocer otras regiones de España, otras realidades.

· La tercera es la propuesta de Reinstauración del Servicio Militar Obligatorio, idea apoyada por el Juez de Menores Emilio Calatayud. ¡Cuidado! No se trataría de preparar a los jóvenes para luchar y morir en cualquier guerra que provoquen esos desequilibrados de la casta política para defender los intereses de los poderosos. El objetivo es otro: destetar también a los jóvenes y hacerles adquirir ciertos valores (la solidaridad, el compañerismo, el esfuerzo, el sacrificio, la disciplina, el respeto a la autoridad, el compromiso, el valor de la palabra dada, etc.), que los niños, los adolescentes y los jóvenes, en general, no han olido ni en casa de sus padres ni en las escuelas, ni en los colegios, ni en los institutos, ni en las universidades.

· Destetar o seguir criando niños, adolescentes y jóvenes blanditos, hiperprotegidos y poco resolutivos, que deberán enfrentarse, solitos, a la vida real, que no es precisamente un parque temático de Disney. That’s the question.

© Manuel I. Cabezas González
Publicado también en Periodista Digital, El Diestro, La Tribuna del País Vasco, Bembibre Digital, Cerdanyola Informa, L'Independent de Baberà, Las Voces del Pueblo, Diari del Vallès, Diario 16  y Liverdades.
29 de septiembre de 2017