domingo, 18 de marzo de 2012

LOS DEL TESO EL ARGATÓN

 

• Acabo de recibir y tengo ante mí el nº 23 de El Buscador, abierto por la página 10, en el que he debutado como colaborador habitual, estrenando una nueva sección, bautizada con el nombre “uno de Almagarinos”. Leer el nombre de Almagarinos ha provocado en mí el mismo efecto que la “magdalena de Proust”. El nombre de mi pueblo, Almagarinos, me ha transportado al pasado, a cuando era niño. Y este viaje al pasado me ha hecho rememorar personas, vivencias, recuerdos, visiones, sabores, olores, etc. que tenía adormilados en el desván de mi memoria. Por eso, en ésta, mi segunda colaboración, quiero referirme a la época de mi niñez y a todos aquellos que pasaron a mejor vida y que ya reposan, para siempre, en el “teso el Argatón” (lugar habilitado, en mi niñez, para el nuevo camposanto).

• Almagarinos es un pueblo del Bierzo Alto. Está colgado, como un nido de águila, en el escarpado acantilado de las Peñas de Aceite, en el margen izquierdo del río Tremor. Por su ubicación, puede ser considerado el vigía y la capital del río Tremor. Siendo niño, la salida hacia la civilización se hacía por la pista de tierra de las Bárcenas, que conducía a Brañuelas, donde se cogía el tren. Más tarde, a finales de los 60, con la construcción de la carretera a lo largo del río Tremor y con la democratización del coche, la salida natural se hizo por Torre del Bierzo o, ahora, por Folgoso de la Rivera.

• Entonces, Almagarinos era un hormiguero de gentes, autóctonas o de otras regiones de España, atraídas por las minas de carbón, su principal riqueza. Había una economía de subsistencia y sin grandes lujos, basada en el trabajo en las minas de carbón, para los hombres; y en la agricultura minifundista y en la ganadería familiar, que dependían de las mujeres y, en parte también, de los hombres, cuando volvían a casa, después de las duras jornadas laborales en la mina.

• Esta economía se fundamentaba en la solidaridad, en la ayuda mutua y en la colaboración recíproca, que dieron lugar a iniciativas y a soluciones operativas y funcionales. Por un lado, la de la “vecera”, que permitía gestionar el cuidado comunitario de los pequeños rebaños familiares de cabras y castrones o de la majada de las vacas, en verano. Según el número de cabezas de ganado, cada familia debía guardar el rebaño comunitario una, dos o tres “veces” al mes; de ahí, el nombre de “vecera”. Además, hay que mencionar también ciertas labores de labranza, como la siega de la hierba y la del pan (centeno), que se regían por el grito de guerra del famoso mosquetero d’Artagnan: “uno para todos, todos para uno”. Por otro lado, se deben citar las majas, que se iniciaban cuando todas las familias habían acarreado las gavillas de centeno y las habían amontonado en las eras comunales formando medas; pero siempre bajo la batuta del aforismo popular que reza así: “hoy por mí, mañana por ti” o viceversa. Hay que referirse igualmente al rito anual de las matanzas (el “samartino”), que tenían lugar a lo largo de varias semanas y que eran la ocasión para la confraternización y la ayuda mutua entre familiares y vecinos; en este rito, oficiaba de matarife, siempre muy certeramente, Simeón. Se podrían citar otras muchas actividades, en las que la solidaridad y la colaboración eran los mimbres con los que se tejía la vida cotidiana en Almagarinos.

• En esta vida comunal de sinergia, jugaba un papel central el tañido de las campanas de la Iglesia. Eran como un reloj social multiusos. Lo mismo anunciaba la salida del ganado: “para arriba” –hacia la montaña– o “para abajo” –hacía el valle–, según el tipo de tañido; o tocaba a rebato en caso de incendio; o anunciaba la muerte de algún vecino; o convocaba a los fieles a la casa del Señor; o llamaba a los vecinos a concejo; o simplemente permitía a ciertos virtuosos (por ejemplo, Bujaldón o Secundino) ofrecer un concierto profano; o… El repique de las campañas era un lenguaje polisémico, pero al mismo tiempo cooperador y legible, que ritmaba y lubrificaba la vida de Almagarinos.

• Ahora bien, en aquellos años (finales de los 50 y los 60), lo fundamental de Almagarinos eran sus gentes que desgraciadamente, en su mayor parte, descansan ya en el teso El Argatón. Las recuerdo como personas trabajadoras, hacendosas, sacrificadas, siempre “fozando” como “cavadorines”, como decía mi madre. Además, estaban muy preocupados y ocupados por la educación de los hijos. Por eso, los que tenían familiares o conocidos en la ciudad (León, La Coruña, Ponferrada, Astorga) enviaron a sus hijos a estudiar a colegios o institutos de estos lugares. Y aquellos sin contactos en las poblaciones precitadas los enviaron, como se decía entonces, a “estudiar a los frailes”, donde pudieron hacer el bachillerato, antes de comenzar, en muchos casos, a profesar esa particular regla de San Benito de “estudiar y trabajar” al mismo tiempo. Por eso, no es extraño que entre los hijos de los del teso El Argatón, en comparación con los de otros pueblos del valle del río Tremor, abunden los que tienen estudios superiores: un médico, varios ATS, varios maestros y profesores de enseñanzas medias, varios profesores de universidad, varios ingenieros, varios licenciados en derecho, una física, una periodista, etc. ¡Qué lejos llegaron muchos de sus retoños con tan livianas y raquíticas alforjas!

• La vida del Almagarinos pretérito ha desaparecido; la solidaridad, la ayuda mutua y la colaboración recíproca han pasado también a mejor vida. Los hijos de los del teso El Argatón hace tiempo que emigraron hacia otras latitudes próximas (León, Bembibre, Ponferrada, etc.) o más lejanas (otras regiones de España: Bilbao, Madrid y Barcelona, principalmente). Ahora bien, estos hijos pródigos (unos cientos de personas, si contamos sus propios retoños y los brotes verdes de estos últimos) suelen volver, aunque cada vez durante menos tiempo, en las vacaciones estivales de julio y agosto. Hoy, sólo disfrutan de Almagarinos unos 30 vecinos, la mayor parte de ellos jubilados y achacosos.

• A pesar de esto, para algunos, Almagarinos y los del teso El Argatón siempre estarán presentes en nuestro corazón. En efecto, éstos han sido y son todavía un ejemplo vivo para todos nosotros. Y de ellos se puede afirmar que han vivido intensamente, dando así la razón a Julio Llamazares que, en frase lapidaria, afirmó: “La pregunta no es si hay vida después de la muerte; la pregunta es si ha habido vida antes de la muerte”. Mientras recordemos a los del teso El Argatón, siempre estarán vivos ya que, como escribió alguien, “la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido”.

© Manuel I. Cabezas González
13 de marzo de 2012
Publicado en Leonoticias.com, periodicoelbuscador y Cerdanyola info.

martes, 6 de marzo de 2012

DE RECORTES Y RECORTES

• “Es hora de recortes”, “es el momento de apretarse el cinturón” (“¿y de bajarse los pantalones?”, se preguntan los indignados), “es época de vacas flacas”, “pintan bastos”, “la fiesta ha terminado”,… vociferan los de la casta política en el poder local, autonómico, estatal y europeo. Y a coro, sin desafinar, los “todólogos” (esos personajes que pululan por tertulias y que monopolizan las columnas de opinión de todos los medios), siguiendo las consignas de la “voz de sus amos”, se dedican a repetir el mantra de que la ciudadanía debe arrimar el hombro y arrostrar los costes de la crisis, negada interesadamente por Zapatero y sus huestes, durante años. Ahora bien, lo grave es que de estas palabras se ha pasado a los hechos consumados y amenazantes, tanto para los ciudadanos como para el Estado del Bienestar: antes, con Zapatero; y ahora, con Rajoy y demás virreyes de esos 17 reinos de taifas en que se ha convertido España.

• Zapatero, después de negar reiteradamente la crisis, tuvo que dar su brazo a torcer y adoptar, tarde y mal, varios paquetes de medidas injustas (según sus propias palabras) e ineficaces (basta con considerar dónde hemos llegado y cómo estamos): reducción y congelación de los sueldos de los funcionarios; congelación también de las pensiones; eliminación del cheque bebé; reducción de la ayuda oficial al desarrollo; recorte en inversión pública estatal; amputación del gasto farmacéutico; etc. Con estas medidas se empezó a cavar la fosa del Estado del Bienestar, al tiempo que se ponía en entredicho el poder adquisitivo de los ciudadanos y se agravaba, en consecuencia y aún más, la crisis y sus consecuencias nefastas para la gran mayoría de la sociedad española.

• Con la mayor parte del poder municipal y autonómico, y con la mayoría absoluta en las elecciones del 20N de 2011, Rajoy se ha creído que tiene patente de corso. Y, desde que tomó posesión del poder, se ha dedicado a mantener, incrementar y profundizar los recortes de ZP y a proponer nuevas medidas para intentar yugular la crisis y propiciar la salida de la misma. A las reformas estructurales (del sistema financiero y del mercado laboral), se han añadido nuevas subidas de impuestos (IRPF, IBI) y de precios de productos de primera necesidad, y nuevos recortes en sanidad, educación, investigación, dependencia, etc.; recortes con los que se ha seguido cavando la tumba del Estado del Bienestar. Ahora bien, todo esto es sólo “el principio del principio” (Soraya Sáenz de Santamaría) o sólo “un gesto, una señal” (Rajoy) o un simple aperitivo. A finales de marzo, con los nuevos presupuestos del Estado, llegarán los recortes más duros y, sin lugar a dudas, nuevas subidas generalizadas de impuestos para hacer frente al déficit de 44.000 millones de €. Por eso, pintan bastos para los ciudadanos asalariados si, como parece seguro, seremos nuevamente los paganos.

• A causa de todo esto, en estos momentos, tanto nuestro Estado del Bienestar como los ciudadanos españoles de a pie estamos ya con el agua al cuello. Y, según todas las evidencias, la situación sólo puede agravarse aún más, en los próximos meses, si seguimos por el mismo camino y con el mismo tratamiento. Por eso, creo que es hora de que los ciudadanos nos preguntemos si no hay otras medidas alternativas y prioritarias más eficaces y operativas para vislumbrar el final del túnel de la crisis y salir de ella con paso firme, seguro y decidido; medidas que la casta política no está dispuesta a tomar y que nunca tomará, si los ciudadanos no les obligamos. ¿No sería más lógico, razonable y equitativo pensar, primero, en hacer recortes en gastos no fundamentales o claramente superfluos y despilfarradores, antes de tocar las paredes maestras de nuestro Estado del Bienestar (sanidad, educación y gastos sociales) o el poder adquisitivo de los ciudadanos? Todos tenemos en mente ejemplos de otros tipos de recortes y de otras medidas, alternativas a las que ha adoptado la casta política y de las que se habla mucho en los foros de la Red, pero muy poco en los medios de comunicación: subvenciones sin cuento, despilfarro generalizado, corrupción desbocada, economía sumergida endémica, políticas contractuales partiditas de las distintas administraciones, etc.

• Ahora bien, hoy quiero centrar mi mirada en lo que creo es la madre de la mayor parte de los males que nos aquejan: la organización territorial del Estado. Desde hace 35 años, vivimos en el Estado de las Autonomías, que ha tenido sus aspectos positivos (descentralización del ejercicio del poder, acercamiento a las necesidades de los ciudadanos, solidaridad y convergencia entre las distintas regiones de España, etc.); y que ha proporcionado a las mismas cada vez más cotas de poder, de autogobierno, de autonomía. Ahora bien, si tenemos en cuenta la situación actual, este Estado de las Autonomías ha sido un verdadero fiasco económico (despilfarro de recursos, corrupción y déficit, letales para el bienestar de los ciudadanos) y político (el nacionalismo de trinchera y el independentismo, insaciables, han ido a más y son cada vez más pujantes y beligerantes). Este balance negativo ha disgregado España en un conglomerado de 17 taifas, en manos de una casta política que no ha estado ni está a la altura de las circunstancias y que se está sirviendo del poder en beneficio propio y no en beneficio de los ciudadanos.

• Ante la grave y crítica situación que estamos viviendo y ante lo que se avecina, los ciudadanos españoles deberíamos poder elegir entre el “Estado del Bienestar”, que nos ha costado tanto construir, y el “Estado de las Autonomías”, que a todas luces es un fiasco. Y la casta política no debería olvidar aquel refrán castellano según el cual “cuando los políticos pierden la vergüenza, el pueblo les pierde el respeto”. Por eso, me pregunto si la ciudadanía no tendría que pensar en instalar, en la plaza de todos los pueblos de España, la guillotina (por supuesto, en sentido figurado o no, como diría Mariano Rajoy), para limpiar la sociedad española de tanto “sin vergüenza”. Ángela Merkel lo ha tenido siempre muy claro, desde 2007: “cuanto más se tarde en hacer lo necesario, más caro será después hacer lo inevitable”.

© Manuel I. Cabezas González
29 de febrero de 2012
Publicado en La Voz de Barcelona,  Alternativa Ciudadana, Estrelladigital.es, A Fons Vallès, Cerdanyola.Info. y Tot Cerdanyola.

jueves, 2 de febrero de 2012

SI VOTASTE EL 20N, NO TE QUEJES AHORA

• El día de reflexión para las elecciones generales del 20N de 2011, hice público un texto titulado “Si votas, no te quejes después”. Con él invitaba a la ciudadanía a dar con su voto una lección a la casta política,  que es considerada como el segundo problema más grave e importante por los ciudadanos españoles, según los informes del CIS. Para ello, preconizaba y argumentaba la pertinencia de dar la mayoría al partido de los abstencionistas, al de los del voto nulo o en blanco, a los candidatos de los partidos testimoniales o marginales. Todo este voto representó sólo un poco más del 36% del censo.

• Después de las elecciones del 20N, en otro texto, "Les Moutons de Panurge", constataba que los partidos tradicionales y al uso (PP, PSOE, IU y gli altri)  se habían llevado el gato al agua con el 64% del censo electoral. Y, por otro lado, me asombraba de los 7 millones de votos cosechados aún por el PSOE y del incremento sustancial de votos de CiU. Estos dos partidos obtuvieron, respectivamente, millones y cientos de miles de votos, a pesar de que  habían procedido y estaban dedicados a la destrucción del Estado del Bienestar tanto en España como en Cataluña; y, al mismo tiempo, estaban exigiendo sacrificios sin cuento, a los sufridos ciudadanos de a pie, por desmanes de los que no eran responsables.

• Ahora bien, fue el PP el que obtuvo la mayoría absoluta (casi 11 millones de votos, 44,62% de los votos emitidos y 186 diputados). Con estos resultados, el PP remató el éxito arrollador e incontestable, conseguido, seis meses antes, en las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo de 2011.  Y para rematar la faena, el PP sólo espera conseguir el poder también, el 25 de marzo próximo,  en Andalucía, feudo tradicional y cortijo particular del PSOE.

• Para barrer en las elecciones municipales, autonómicas y generales, el PP contó con la ayuda inestimable e impagable del lamentable desgobierno de la “res pública” por parte del PSOE, capitaneado por Rodríguez Zapatero. En efecto, éste negó reiteradamente la crisis que nos atenazaba, no hizo nada contra ella  o lo que hizo fue contraproducente. Sólo tenía la vista puesta, partidaria y egoístamente, en los sondeos sociológicos y en las siguientes elecciones. Este desgobierno socialista dejó a España hecha unos zorros y prácticamente en estado de coma:  5,3 millones de parados, un déficit del 8,2% en las cuentas del Estado, una corrupción sistémica, un despilfarro ingente de recursos, un crecimiento negativo de la economía, subidas generalizadas de los precios, congelación de pensiones y sueldos de los funcionarios, recortes en las partidas fundamentales del Estado del Bienestar (sanidad, educación, servicios sociales) y en los sueldos de los funcionarios y de los asalariados, en general, … Que sais-je encore? ¡Así se las ponían a Fernando VII!, se le podría decir a Mariano Rajoy.

• Pero, además del preocupante y crítico legado socialista, el partido de Rajoy, durante meses, se dedicó también a prometer la luna y a propalar unos mensajes que contribuyeron a llevar una mayoría absoluta de votos al molino del PP, el 20N. En efecto, durante meses, reiteró,  por activa y por pasiva, que conocía la situación crítica en la que se encontraba España, que sabía lo que tenía que hacer y, además, cómo hacerlo. Prometió transparencia, decir siempre la verdad, tomar el toro de la crisis por lo cuernos y no dejarse distraer ante el problema fundamental de España: la crisis económica y el paro. Por eso, juró y perjuró que no subiría los impuestos, ya que sería contraproducente, sino todo lo contrario: había que bajar los impuestos y favorecer el ahorro y el consumo para incentivar la economía y la creación de empleo e incrementar así los ingresos del Estado. 

• Ahora bien, llegado al poder, el Gobierno de Rajoy, en contradicción con las promesas hechas durante la precampaña y la campaña, empezó a rascar los bolsillos de los contribuyentes, subiendo los impuestos (IRPF, IBI); y continuó con los recortes en el gasto público (sanidad, educación, investigación, dependencia, etc.), iniciados por Rodríguez Zapatero, que han puesto en peligro el Estado del Bienestar. Ahora bien, todas estas medidas son sólo “el inicio del inicio”, según Soraya Sáenz de Santamaría. Las medidas duras (¿subida del IVA, entre otras?) llegarán en marzo, después de las elecciones andaluzas y cuando se aprueben los presupuestos de 2012.

• Estas medidas contradicen las promesas del PP y confirman lo que se puede leer en cualquier manual de Derecho Político: llegados al poder, los partidos sufren una metamorfosis y padecen una amnesia, que les hace olvidar todo lo prometido y que les empuja a hacer lo contrario de lo prometido, con tal de aferrarse al poder y permanecer en él sine die, disfrutando de sus pompas y prebendas y haciendo las Américas. Con este comportamiento paradigmático quedan corroboradas las palabras del Viejo Profesor, Tierno Galván, cuando aseveró que “las promesas electorales se hacen para no cumplirlas después”. Este punto de vista implica que, para la casta política, el fin (conquista del poder) justifica cualquier medio: incluso la mentira y el engaño sistemáticos a los electores.

• Con su voto, al no querer dar una lección y un escarmiento a toda la casta política, los ciudadanos que se acercaron a las urnas, el pasado 20N, han vuelto a gritar lo que el poeta Recaredo cinceló, al final de uno de sus poemas, con estos versos: “¡No insistas Espartaco!/ Porque al esclavo todavía le siguen/ gustando sus cadenas”. Por eso, a los votantes “moutons de Panurge”, que participaron en las elecciones del 20N, me permito decirles: “Si votaste el 20N, no te quejes ahora”. Sin embargo, pensando en los futuros comicios, creo que lo razonable sería sacar alguna lección de todo esto. Hace unos días, un parado de larga duración me la sirvió en bandeja: en las próximas elecciones, me dijo, “habrá votar a las putas. Votar a sus hijos e hijas no ha servido para nada”.

© Manuel I. Cabezas González
 28 de enero de 2012
Publicado en La Voz de Barcelona, Lanzadigital, Cerdanyola.info., Menorca.Info., Tot Cerdanyola, periodicoelbuscador y Bierzo 7, nº 1439.