viernes, 24 de septiembre de 2021

Por la boca muere el pez

 

En boca cerrada no entran moscas, reza el adagio popular. Así, la casta política, de alta cuna o baja cama, debería hablar y escribir menos para que no le ocurra lo que a la bella, tentadora y lozana hembra de la anécdota que cuenta Pérez-Reverte en uno de sus interesantes textos dominicales. En una cafetería, un apuesto caballero la cubrió de caricias verbales  y, ante su reserva y su pertinaz silencio,  el caballero le rogó encarecidamente: Respóndame, por favor. Dígame algo. A lo que la Eva tentadora y de carnes prietas le respondió: “¿Pa qué? ¿Pa cagal-la?”.

Esto es lo que le ha pasado al anónimo autor de un bando de la Junta Vecinal de Almagarinos. Un día de mediados de agosto, a eso de las 4 de la tarde, el alcalde pedáneo se personó en la pérgola de la plaza del Parlamento, sita enfrente del único bar del pueblo, el Bar Gonçalves. En su diestra, blandía la espada de un bando de la Junta Vecinal, que crucificó, nunca mejor dicho, con un solo clavo en la pérgola (cf. mensaje icónico, “ci-dessus”). El bando de marras, como he escrito en otro lugar, “da la medida no sólo de la deficiente competencia lingüística, cultural e intelectual sino de la falta de convicciones democráticas del anónimo redactor”. Y esto es así tanto por la expresión o forma como por el contenido del mismo, como vamos a analizar “infra”.

La forma

Según el íncipit y el éxcipit, el precitado bando era un “Bando de la Junta Vecinal”, junta que está compuesta por tres personas. En realidad, se trataba de un bando del Presidente de la misma. En efecto, cuando uno de los miembros tuvo conocimiento del contenido del bando, montó en cólera y exigió al pedáneo que retirara el descerebrado, absurdo y deslavazado bando. Y éste, que había ido a por lana y salió trasquilado, tuvo que morder el polvo: “illico”, lo tuvo que descolgar y bajarlo, como un Jesús de Nazaret, del “madero” de la pérgola. Y, del bando nunca más se supo. Por lo tanto, podría decirse que la corrección política y democrática no forma parte del bagaje del pedáneo “crucificador”.

Por lo que respecta a la corrección lingüística, en todos los niveles del lenguaje (léxico, puntuación, ortografía, estructuración), hay que constatar que el bando deja muchísimo que desear y con sus posaderas lingüísticas flácidas al aire al anónimo autor del mismo.

Por un lado, se hace un uso impropio de palabras, cuyo significado ignora el escribidor del bando. Sin ánimo de ser exhaustivo, tilda de “conductas incívicas” el comportamiento veraniego de los niños. Y yo me pregunto: ¿Que los niños estén y jueguen por las calles o en el atrio de la iglesia, que consuman pipas y chucherías en los espacios públicos  son “conductas incívicas” o lo propio de la edad y del contexto veraniego en el que se encuentran? Creo que el escribano del bando podría tener demencia senil y ha olvidado lo que él hacía cuando era niño. Además, al escribir “rallantes”, el escribiente confunde los verbos “rallar” (desmenuzar algo restregándolo contra un utensilio metálico con agujeros de borde saliente) y “rayar” (lindar con algo o estar próximo a algo). Por otro lado, utiliza el término de “vandalismo” (devastación, destrucción, realización de acciones propias de gente salvaje y destructiva) para describir los inocentes y angelicales actos de los niños. Éstos ni se han comportado como salvajes ni han devastado o destruido nada en el pueblo… Y así hasta el final del breve bando: mala utilización de la lengua de Cervantes.

Igualmente, como sucede también con la ortografía, el uso de los signos de puntuación brilla por su ausencia o no es correcto. Y sin embrago, su uso adecuado es necesario si queremos hacernos comprender y que nadie nos haga decir lo que no decimos. Por ejemplo, el significado de estas dos frases es muy diferente: “¡Os quiero, joder!  vs  ¡Os quiero joder!” En el primer caso, gracias a la coma, “joder” juega el papel de una interjección, que verbaliza un sentimiento de cariño. En el segundo caso, “joder” es un verbo que denota el deseo de ayuntamiento carnal. De ahí que el uso y el buen uso de la puntuación sean fundamentales en el comercio lingüístico escrito.

El contenido

Desde el punto de vista de las denotaciones o connotaciones semánticas, el precitado bando es también inaceptable y denota la catadura autoritaria y prepotente del anónimo autor. Para éste, es tan grave lo que ha pasado en Almagarinos, que “se procederá a la solicitud de auxilio necesario” (¿a la policía nacional o a la guardia civil o a los GEO o a los agentes del CNI o a los cascos azules de la OTAN,...?) para identificar a los niños vándalos (?). Y, no sólo esto. También se anuncian las “posteriores actuaciones que procedan” (¿por lo civil o por lo penal o por lo de mediopensionista?). Lo dicho: el bando, del alfa a la omega, es  todo un despropósito, que descalifica, bajo cualquier punto de vista, a su anónimo autor. No se pueden matar moscas a cañonazos o, como escribió Victor Hugo en Los Miserables, n’appliquons pas la flamme là où la lumière suffit”.

Éxcipit

El bando de marras no tiene ni pies ni cabeza, tanto desde el punto de vista de la forma como del contenido. Ahora bien, el uso y buen uso de la palabra o del lenguaje son el instrumento de trabajo de ciertas profesiones (profesores, periodistas, jueces,… y también políticos). Por eso, no se pueden ejercer estas profesiones o realizar ciertas actividades cuando la competencia lingüística de estos profesionales tiene más agujeros que un queso gruyer. Demasiados políticos, de alta cuna o de baja cama (y el bando de la Junta Vecinal de Almagarinos lo ratifica), son como el “maestro ciruela”, que no sabía leer ni escribir y puso escuela.

En efecto, con sus comportamientos lingüísticos, los de la casta política, de alta cuna o de baja cama, cometen los tres graves errores de los que habla el Abate Dinouart en su Arte de callar: 1. “demasiadas veces, se escribe o se habla mal”; 2. “frecuentemente, se escribe o se habla demasiado”; y 3.  “no siempre se escribe o se habla bastante”, cuando la situación lo exige. Por eso, para no utilizar la palabra o la pluma en vano y sin fundamento, el anónimo escribidor del bando de la Junta Vecinal de Almagarinos y, en general, los de la casta política deberían aplicar  el consejo dado, en un relato sufí, por un mulá a su hijo:si hemos nacido con dos ojos, dos orejas y una lengua, deberíamos ver y oír dos veces antes de hablar”. Como dice la paremia popular, en boca cerrada no entran moscas. Y si los de la casta política siguen pontificando sin ton ni son, habrá que enjaretarles   el “¿por qué no te callas?” del rey emérito a Hugo Chávez.

© 2021 - Manuel I. Cabezas González
 Publicado también en Liverdades, Diario de Valderrueda, Bembibre Digital, El Correo de España, Confilegal, Las Voces del Pueblo, Catalunya Press, Bierzo Diario, Voz Ibérica, La Tribuna del País Vasco, Alerta Digital, Insurgencia Magisterial, InfoHispania, Periodista Digital, El Confidencial Digital, VegamediaPress, Of The Record, Diario del Alto Aragón, Notibol, Correo Gallego, Revista Rambla, Cerdanyola al Día, Diario de Menorca y Diario 16.
23 de septiembre  de 2021

5 comentarios:

  1. Ohhhhhh......., se sabe ya si el pez ha renunciado?

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    1. Estimado Miguel:

      · Por supuesto que no. Los de la casta política de alta cuna o de baja cama, como hubiera dicho la cantante Cecilia, no abandonan la poltrona ni aunque los cojan con las manos en la masa. Los valores éticos y democráticos, el honor, la honestidad,… no va con ellos y brillan por su ausencia en sus comportamientos.

      · Son, como hubiera dicho Francisco de Quevedo, personajes a una poltrona pegados. Y, como la ignorancia es muy atrevida, si les das un cargo o “carguito”, se creerán Napoleón Bonaparte o los reyes del mambo.

      · ¿Para cuándo una nueva visita a España?

      Un abrazo.

      Manuel I.
      27 de septiembre de 2021

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  2. Saludos cordiales, lastima que dicho bando no pasará el control debido a través de un mercenario sin escrupulos, sin coherencia, sin decencia como Toni Canto.
    Este individuo que tanto crítico los chiringuitos políticos ahora dispone de uno propio como es la oficina del español, regalo personal de Ayuso.
    Estos si son son políticos de baja catadura moral.

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    1. Estimado Halvert:

      · Cuando uno ha escuchado, en debates televisivos o en el Parlamento de Valencia, las filípicas de Toni Cantó contra los chiringuitos del PP, del PSOE y de los nacionalistas de todo cuño, y lo comparamos con su comportamiento personal posterior, es para correrlo a gorrazos o algo más letal. Él y los de la casta política no tienen principios ni valores, van a lo suyo, les importa un bledo aquellos que les votaron,… Son unos sinvergüenzas, dignos del desprecio de los ciudadanos y, si pudiéramos hacerlo como podían los griegos de la Grecia clásica, de ser condenados a ostracismo.

      · Y, ¡Cuidado! No hago excepciones entre los miembros de la casta política. Todos son responsables de la ausencia de decencia y de honestidad en la vida política española. Un militante honesto de cualquier partido político, crítico con las prácticas de la casta política, nunca llegará a nada dentro de un partido. Y si persiste en criticar constructivamente lo que se hace en el partido y a los de la cúpula, no saldrá en la foto, como verbalizó Alfonso Guerra, y será expulsado del mismo. Por eso, cualquier político con responsabilidades es alguien que ha tragado carros y carretas, y que ha estado ciego y sordo ante las bellaquerías de sus correligionarios, i.e. alguien que ha estado esperando pacientemente las prebendas derivadas del ejercicio interesado del poder.

      · Esto lo afirmo por experiencia. Como hubiera dicho Catón el Viejo, “Casta política delenda est”.

      Un cordial saludo.

      Manuel I. Cabezas
      28 de septiembre de 2021

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  3. Creo que los nervios nos jugaron a todos una mala pasada. Y ya se sabe que cuando los nervios crecen y crecen, pueden acabar explotando como un volcán y se dicen cosas que no se querían decir, y en un tono exagerado no deseado.

    Pero si equivocarse es humano – porque Don Perfecto no existe - de sabios es rectificar. Y por eso estoy seguro de que rectificaremos, porque no somos necios – etimológicamente, “los que no saben” – sino sabios.

    He estado releyendo un bonito artículo que publicó Lolo el 13/03/ 2012, titulado LOS DEL TESO EL ARGATÓN; y que, dado que estamos a sólo unos días de rendirles una obligada visita en la festividad de Todos los Santos, ha recobrado actualidad. Quien lo desee, puede encontrarlo en la web de Honestidad Radical, en el “archivo del blog” que figura en la columna de la derecha, pinchando “2012” y, después en “Marzo (2)”. Merece la pena.

    En él, tras rememorar sus vidas, quehaceres diarios y costumbres - la vecera, la siega, las majas, la matanza, la mina, etc., en nuestro añorado Almagarinos de los años 50 y 60 – les rinde un sincero homenaje. Todos los que aún no hemos llegado al Teso, les debemos lo que somos. Sin su laboriosidad y abnegación, seguro que seríamos todos menos de lo que somos. Ellos lo hicieron muy bien: lograron que nosotros tuviésemos una vida mejor y menos esclava que la suya, que era su gran objetivo. Y lo cumplieron con su sangre y sudor. Y espero que pronto se les caigan también las lágrimas. Pero unas lágrimas de emoción, porque sus descendientes – todos nosotros – somos lo suficientemente inteligentes como para desfacer los entuertos que inevitablemente surgen de vez en cuando, y porque no hemos olvidaron las sabias lecciones que nos dieron gratis. No merecen que les defraudemos.

    La vida de nuestros mayores de los años 50 y 60, como recuerda Lolo en su artículo, se basaba en principios tan nobles como la solidaridad, la ayuda mutua y la colaboración recíproca. Y tenían como lemas de conducta el “todos para uno y uno para todos” y el “hoy por ti, mañana por mí”. Estos lemas los recuerdo, sobre todo, en relación con las “majas”, una de las tareas del pueblo más laboriosa que a casi todos afectaba. En la maja se podía “colar” cualquiera sin pedir permiso y siempre era bien recibido, para dar porrazos o trasladar sobre la cabeza los feijes de paja desde la era al pajar. Hasta los críos disfrutábamos ayudando, dentro de nuestras limitadas posibilidades. Una de las recompensas era que luego nos dejaban “rebincar” en casi todos los pajares. Y algo parecido sucedía con las “matanzas”, que culminaban a la hora de comer con los exquisitos manjares que nuestras madres y abuelas preparaban, y que ni Arguiñano podría haber superado.

    ¿Y vamos a olvidar aquellas sabias lecciones que nos dieron nuestros mayores? Hoy ya no hay majas, ni minas, y matanzas pocas o menos. Pero no podemos olvidar aquellos nobles principios y lemas que guiaron siempre su vida en el pueblo. Debemos mantener el espíritu solidario que animó siempre a nuestros mayores. Siempre se llega más lejos remando 100 que 20. Y en la misma dirección, claro. Sin que importen las ideas políticas que cada cual tenga. Y cuando, dentro de más de un año y medio, estén a tiro las próximas elecciones municipales – como nos apuntaba Isa – será el momento en que el propio pueblo tenga que plantearse quién o quiénes deben seguir dirigiendo su futuro.

    Concluye Lolo diciendo que “Almagarinos y los del Teso el Argatón siempre estarán en mi corazón”… y que “mientras recordemos a los del Teso el Argatón – como escribió alguien – siempre estarán vivos, ya que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido”. Son palabras muy bellas. Y, como los del Teso siguen vivos – porque no los hemos olvidado – debemos demostrarles que aprendimos sus lecciones y que, gracias a su ejemplo, seguiremos siendo “uno para todos y todos para uno”, porque también aprendimos a DIALOGAR con humildad. Por favor, NO LES DEFRAUDEMOS.

    26 de octubre de 2021, 20:38

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