domingo, 20 de noviembre de 2016

DEL ARTE DE CALLARSE





Ars bene dicendi
 · La retórica o “ars bene dicendi” tuvo su origen en la Grecia clásica de la mano, entre otros, de Anaxímenes de Lámpsaco (Retórica a Alejandro) y de Aristóteles (Retórica). Con estas obras pretendieron enseñar el arte de expresarse oralmente de manera adecuada y eficaz. Ahora bien, con el paso del tiempo, la retórica se aplicó también a la expresión escrita. Por eso, excepto durante el Romanticismo (s. XIX), la retórica siempre formó parte de los sistemas de enseñanza en Occidente. Y, por esta razón, las obras de retórica se fueron multiplicando a lo largo de los siglos.

· Entre estas publicaciones está la del Padre Bernard Lamy, “Art de parler” (1675), que tuvo mucho éxito, en su tiempo, y de la que se hicieron más de 20 ediciones. Cuando B. Lamy hizo entrega de  la misma al Cardenal Le Camus, éste, para agradecerle el gesto, le dijo: el arte de hablar “es, sin duda, un arte excelente, pero ¿quién nos escribirá ‘El arte de callarse’?” En esta anécdota está el origen del opúsculo del abate Dinouart, ‘L’art de se t’aire’* (El arte de callarse), que fue escrito y publicado, casi un siglo después, en 1771, habiendo sido reeditado varias veces, incluso hoy día, y traducido a otros idiomas.

El arte de callarse
· En la primera parte de su ensayo, Dinouart define lo que es el silencio. Éste no consiste sólo en cerrar el pico y abandonar el uso del lenguaje. Es también una forma de comunicación mediante sistemas de signos no-verbales; por eso, hace referencia al “silencio que habla”. El silencio concebido como el hecho de no decir nada es el paso obligado para pensar, para reflexionar, para informarse y para preparar lo que se quiere comunicar; sólo así no se utilizará la palabra o la pluma en vano y sin fundamento. Ahora bien, cuando Dinouart enumera los diferentes tipos de silencio y explicita sus causas, pone el acento en el silencio como medio de comunicación (i.e. como instrumento para decir y hacer).

· Estas dos concepciones del silencio lo conducen, en la segunda parte de su opúsculo, a explicitar y analizar los tres graves errores que se cometen cuando se habla o se escribe. Por un lado, “muchas veces, se escribe o se habla mal”, al no haber cuidado y mimado la “lexis” (redacción y revisión del texto o discurso), dedicándole el tiempo necesario; y, también, porque la competencia lingüística del que habla o escribe tiene más agujeros o lagunas que un queso gruyer. Por otro lado, añade Dinouart, “frecuentemente, se escribe o se habla demasiado”, porque no se cuida la “euresis” (preparación de lo que vamos a decir) ni la “taxis” (la estructuración de lo que se ha decidido verbalizar). Y, finalmente, “no siempre se escribe o se habla bastante”, cuando la situación lo exige. Este último error, precisa Dinouart, es el fruto de un tipo de silencio, el “silencio del miedo y de la cobardía”, que es el silencio del que calla cuando es imperativo hacer sentir la voz. Este silencio y este error son característicos del que se impone la autocensura, con el fin de autosilenciarse como disidente, amparando así al delincuente y declarándolo impune.

· Del análisis de estos tres errores, el abate Dinouart deduce los “principios necesarios para explicarse” de manera eficaz, mediante la palabra o la pluma. Me permito recordar algunos, que ponen el dedo en la necesidad de gestionar, “comme il faut”, el silencio: 1. Sólo se debe dejar de callar cuando lo que se va a decir sea más valioso que el silencio. 2. Hay un tiempo para callar (reflexionar), igual que hay un tiempo para hablar (verbalizar). 3. El tiempo de callar (reflexión) debe preceder al de hablar (verbalización). 4. Nunca se sabrá hablar bien, si antes no se ha aprendido a callar (reflexionar). 5. Uno es débil, imprudente y cobarde si calla cuando está obligado a hablar; y muestra ligereza e indiscreción, cuando habla o escribe en vez de guardar silencio. 6. Guardando silencio, uno es dueño de sí; al hablar pertenece más a los otros que a sí mismo. 6. Hay que tener mucho cuidado al hablar porque la palabra dicha no vuelve atrás. 7. Tan meritorio es explicar bien lo que se sabe como callar lo que se ignora. 8.

“¿Por qué no te callas?”
· Estas máximas de Dinouart y sus reflexiones sobre el “arte de callarse” son intemporales y, por lo tanto, de plena actualidad. Por eso, pueden ayudarnos a analizar y comprender el comercio lingüístico de los españoles, caracterizado por una “colitis verbal” aguada y, en general, previsible. Como ha escrito Javier Marías, lo raro es que aquí (en España) alguien guarde silencio, por falta de opinión fundada, por perplejidad, por prudencia, por dudas, por no tener nada que aportar. Lo habitual es que a todo el mundo se le llene la boca en seguida”. Pensemos en los “maestros Ciruela de la casta política” o en los “todólogos” (esos charlatanes de mercadillo o “philosophes du jour”, como los llamaría Dinouart, que pululan en los medios de comunicación y en las redes sociales) o simplemente en los familiares y amigos reunidos en torno a una mesa. A todos ellos, ante la verborrea desenfrenada de la que hacen gala, se les podría interpelar utilizando el “¿Por qué no te callas?” que Juan Carlos I le “espetó” al fenecido presidente Hugo Chaves

· En efecto, en España, nunca se ha escrito tanto como hoy (72.000 libros nuevos cada año, millones y millones de artículos, comentarios, tuits, WhatsApp, SMS, correos, chats, blogs,…); nunca se ha hablado tanto y en tantos foros; y nunca se nos ha sometido, en todo tipo de soportes, a tal saturación de imágenes, sonidos y mensajes. Y, por otro lado, los españoles somos muy dados a pontificar sobre lo divino y lo humano, a desparramarnos o desmelenarnos  lingüísticamente hablando, a utilizar o tomar la palabra porque tenemos que decir algo y no porque tenemos algo que decir, en vez de guardar un sepulcral e higiénico silencio. 

· Esta hipertrofia lingüística demuestra que los españoles no sabemos guardar silencio y, por lo tanto, no sabemos comunicar. Este tipo de comportamiento ha sido criticado reiteradamente, a lo largo de la historia, por muchos de los sabios que en el mundo han sido con una serie de apotegmas: Quien sabe hablar, sabe también cuando hacerlo” (Pitágoras); “Para saber hablar es preciso saber escuchar” (Plutarco); “El que callar no puede hablar no sabe” (Séneca); “Rompe tu silencio sólo si tienes algo que decir“(Abbé Dinouart); o como enseña un relato sufí, “si hemos nacido con dos ojos, dos orejas y una lengua, deberíamos ver y oír dos veces antes de hablar”. 

 · En boca cerrada no entran moscas, reza el refrán.  Pero, ¡qué lejos estamos de seguir el ejemplo de José Saramago! Un día, una joven periodista le preguntó: "Maestro, tras su primera novela, dejó de escribir durante 20 años, ¿por qué?". A lo que el autodidacta premio Nobel portugués le respondió: "No tenía nada que decir”. Los “maestros Ciruela de la casta política, los “todólogos” y los españoles, en general, estaríamos más monos si siguiéramos el ejemplo de Saramago y si abriéramos menos el pico. Así, no nos sucederá lo que le pasó a la bella, tentadora y lozana hembra del chiste que cuenta Pérez-Reverte en uno de sus interesantes textos dominicales. En una cafetería, un apuesto caballero la cubrió de caricias verbales  y, ante su reserva y su pertinaz silencio,  el caballero le rogó encarecidamente: Respóndame, por favor. Dígame algo. A lo que la Eva tentadora y de carnes prietas le respondió: “¿Pa qué? ¿Pa cagarla?” Verde y con asas: cuidado con romper el silencio, ya que podemos “cagarla”, y permitamos que hable el silencio.

© Manuel I. Cabezas González
Publicado también en Periodista Digital, BierzoDiario.com, Liverdades.com, BembibreDigital, Red de Blogs Comprometidos, FuerteventuraDigital, Noticanarias, La Tribuna del País Vasco, Cerdanyola Informa, A Fons Vallès, Las Voces del Pueblo, Crónica Popular, El Espia Digital, Agenda Roja Valencia y L'Independent de Barberà.
17 de noviembre de 2016

(*) Abbé Dinouart (2004, 4ª edición), L’Art de se taire, Col. Atopia, Ed. Gérôme Million, Grenoble. (Obra traducida al español por Ediciones Siruela; en 2015, ya se habían hecho 10 ediciones).

viernes, 28 de octubre de 2016

LA MADRE DEL CORDERO


 


Las lecciones de la historia 

· Se suele decir que si olvidamos la historia, corremos el riesgo de repetirla. Observando la gestión que hace la Unión Europea (U.E.) de los flujos migratorios de refugiados y de exiliados económicos, da la impresión de que la Europa de los 28 no tiene memoria histórica de lo que les sucedió a nuestros antepasados, los romanos. Por eso, no es ocioso echar una mirada hacia la caída del Imperio Romano y tender puentes entre el pretérito y lo que puede suceder mañana o pasado mañana, si los políticos y burócratas de la U.E. no recuperan la memoria histórica y no sacan las lecciones oportunas para no cometer los mismos errores que los romanos. En efecto, estamos a punto de que la historia se repita.

La caída del Imperio Romano

· Entre los grandes imperios que en el mundo han sido, el más importante, para el mundo occidental, fue sin duda el Imperio Romano. Como todos sabemos, tuvo su origen en la expansión de su capital, Roma, que progresivamente extendió su dominio sobre todas la tierras ribereñas del que llamaron Mare Nostrum.

· Históricamente, se puede constatar que el destino de los imperios coincide con lo que sucede a los seres vivos: nacen, crecen, se reproducen y mueren. El Imperio Romano no escapó a esta ley. Su caída-destrucción, como todo lo que acaece en este mundo, no obedeció a una sola causa sino que fue el resultado de la convergencia de una serie de causalidades. Entre otras, los historiadores señalan la expansión del cristianismo, la pérdida de la divinidad de los emperadores, la corrupción galopante, la crisis económica y social, el apetito de poder de los generales y las guerras civiles, el éxodo rural, la división del impero tras la muerte de Teodosio en el 395 d. C., el desapego de los romanos por la vida militar, etc.

· Ahora bien, la chispa que provocó su caída anunciada fue la “barbarización” de las legiones romanas. Ante la desafección por la vida militar de los ciudadanos romanos, se confió la defensa de las fronteras del Imperio a mercenarios, i.e. a las tribus bárbaras apostadas en las fronteras naturales del mismo: las riberas del Rin y del Danubio. Estas legiones “barbarizadas” fueron las encargadas de impedir la entrada en el Imperio de las tribus bárbaras situadas más allá de sus fronteras. Sin embrago, estas legiones de mercenarios no tenían la disciplina militar, ni disponían de los equipamientos militares necesarios, ni tampoco eran leales a Roma, como las legiones prístinas. Y, ante la presión de los pueblos bárbaros, pasó lo que se quería evitar: la invasión del Imperio y la destrucción del mismo.

La previsible caída de la Unión Europea

· Hoy, la Unión Europea se encuentra en la misma encrucijada que el Imperio Romano en el s. III d. C. A sus puertas, en sus fronteras, se encuentran, apostados y a la espera de poder entrar, cada vez más millones de seres humanos (refugiados e inmigrantes). Éstos son atraídos por el Estado de Bienestar del que disfrutamos los occidentales; pero, sobre todo, están huyendo de la crisis económica de sus países, de la miseria, del terror de la guerra y de una muerte segura (cf. Programa “Salvados” del 16.10.2016).

· Ante los intentos de estos seres humanos desahuciados y desesperados por llegar a Occidente, la historia se repite y la respuesta de la U.E. es análoga a la de los romanos ante el peligro de invasión de los “bárbaros” (extranjeros para los romanos). En efecto, la U.E., en vez de coger este morlaco por los cuernos, se ha dedicado sólo a proteger y sellar sus fronteras, saltándose a la torera tratados internacionales y sus valores fundacionales: dignidad humana, libertad, igualdad, estado de derecho y respeto de los derechos humanos. Este comportamiento denota, por parte de la U.E. ceguera y/o ausencia total de empatía y/o amnesia interesada, etc. Para defenderse de los “nuevos bárbaros” e impermeabilizar sus fronteras, la U.E. ha confiado la defensa de las mismas a tres gendarmes o países mercenarios.

· Para las fronteras del este, a la que llegan los refugiados sirios por la ruta del mar Egeo, la U.E. ha comprado los servicios de un país tercero: Turquía. El pasado 18 de marzo de 2016, ésta firmó un pacto con la U.E. por el que se comprometió a mantener en su territorio a los más de 2,7 millones de sirios ya residentes en Turquía y a impedir que los sirios que lleguen, en el futuro, abandonen sus fronteras. En contrapartida, Turquía recibirá, para empezar, 6.000 millones de euros; por otro lado, se le ha prometido que serán aceleradas las negociaciones para que pueda formar parte de la Unión; además, se hará lo necesario para que los turcos puedan acceder a la U.E. sin visado; la U.E. mirará también para otro lado ante el deterioro de los derechos humanos y de las libertades en Turquía, etc. Algunos analistas han tildado este acuerdo de “soborno” indecente por  parte de la U.E. y de “chantaje” inaceptable, por parte del presidente Erdogan.

· Para los flujos de migrantes árabes y subsaharianos, los gendarmes de la U.E. son principalmente dos países europeos: Italia, que controla la ruta central del Mediterráneo (entre Libia-Italia) y España, que es el filtro-tapón en la ruta occidental (entre Marruecos-España). Cada año, en aguas del Mediterráneo, ambos países rescatan a decenas de miles de inmigrantes o de refugiados y también a miles de náufragos, que perecieron en el intento. Los náufragos vivos son internados y retenidos en Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) o en Centros de Acogida de Refugiados (CAR). Distintos nombres para designar una misma realidad, que algunos han calificado de auténticas cárceles o campos de concentración. En efecto, los internos están retenidos-detenidos, a la espera de lo que se hará con ellos (expulsión o trámites muy lentos de regularización). Esto ha provocado protestas y actos violentos por parte de los internados. Pensemos en los recientes motines en los CIE de Aluche (Madrid) y de la Zona Franca (Barcelona) de los últimos días. Pensemos también en el desmantelamiento del campo de refugiados “La Jungla” (Calais, Francia) y el incendio en el campo de refugiados de Lebos (Grecia) de esta misma semana.

La madre del cordero

· La U.E., como Roma, pretende sellar sus fronteras para impedir la llegada de refugiados e inmigrantes. Ahora bien, como reza el refrán, no se pueden poner puertas al campo. Es tanta la miseria, es tanta la violencia, es tanto el dolor, es tanta la desesperación,… de los que huyen, que la detención y el internamiento en CARs o en CIEs y la expulsión de la U.E. nunca les harán desistir de intentarlo una y otra vez. La experiencia de los últimos años lo confirma: son cada vez más numerosos los que pretenden llegar a Occidente. Para los inmigrantes políticos o económicos, la U.E. es la nueva arca de Noé o la única tabla de salvación, es el paraíso terrenal, es la tierra prometida “que mana leche y miel” (Éxodo 3:8). Sin embargo, para la casta política y los burócratas europeos, este paraíso terrenal, que es nuestro Estado del Bienestar, está amenazado por los flujos migratorios masivos.

· Es evidente que no se pueden abrir de par en par las fronteras. Por eso, habría que gestionar racionalmente los flujos migratorios. Ahora bien, esto sólo no es suficiente ni eficaz, si pensamos en el bienestar y la felicidad de todos (de los europeos y de los inmigrantes). Para evitar las migraciones masivas, se debería fijar la población en los países de origen. Y para esto, los países ricos del primer mundo no pueden seguir, como hasta ahora, saqueando los recursos de los países del llamado Tercer Mundo, saqueo que está en el origen de la miseria, de los conflictos, de las guerras, de la violencia, que empuja a los emigrantes a abandonar sus países.

· Por eso,  podríamos afirmar que lo que está sucediendo en las fronteras de la U.E. nos lo hemos ganado a pulso los ciudadanos europeos con nuestro depredador Estado del Bienestar. Seguir erre que erre por este camino es certificar el fin del sistema de vida occidental, como en su día la presión de las oleadas de los pueblos bárbaros en las fronteras del este del Imperio Romano fue el presagio del fin definitivo de un estilo de vida, que no podía seguir sin ser compartido con otros pueblos. Como ha afirmado un responsable subsahariano, los países del Tercer Mundo necesitan una “segunda descolonización”, para que acabe el expolio de sus riquezas, la esclavitud de sus poblaciones y las migraciones masivas.

© Manuel I. Cabezas González
Publicado también en Periodista Digital, Liverdades.com, CatalunyaPress,  Press Digital, BierzoDiario, Las Voces del Pueblo, Red de Blogs Comprometidos, Bembibre Digital, Fuerteventura Digital, Noticanarias, Tribuna del País Vasco, L'Independent de Barberà, A Fons Vallès, Cerdanyola Informa y #Make Me feed.
28 de octubre de 2016

jueves, 6 de octubre de 2016

DE LA ENSEÑANZA BILINGÜE


· Un nuevo curso escolar acaba de empezar y, con él, se inicia una nueva etapa expansiva de la “enseñanza bilingüe” en las diferentes CC. AA. y, en particular, en la de Madrid. Y ante los resultados insatisfactorios que se están obteniendo con esta enseñanza, los padres, informados y responsables, se habrán preguntado, una vez más, qué enseñanza es la mejor para sus hijos: ¿la bilingüe o la tradicional monolingüe (en español)? Algunos, como Javier Marías (2015), ya han afirmado categóricamente que la publicitada “enseñanza bilingüe” (español/inglés), impartida en España, no es “ni bilingüe ni enseñanza”. Por eso, se puede decir que, a pesar de la etiqueta de esta enseñanza, no es oro todo lo que reluce.

· En España, con la enseñanza bilingüe “español/inglés” se pretende que el español y el inglés sean, al mismo tiempo, objetos de estudio e instrumentos de enseñanza-aprendizaje de contenidos no lingüísticos. Empezó su andadura, en el curso 2004-2005, en 26 colegios públicos de la Comunidad de Madrid. Hasta esta fecha sólo se impartía en ciertos colegios privados. Y desde entonces, esta enseñanza se ha ido generalizando poco a poco en esta comunidad,  hasta el punto de que, en 2016, ya es ofrecida por casi la mitad de los colegios (359 de los casi 800 centros) y por más de un tercio de los institutos (135 de los 315). Además, este tipo de enseñanza también se ha ido implantando, progresiva y paulatinamente, en los centros públicos y concertados de las otras CC. AA. de España, que han seguido el ejemplo de Madrid.  

· Esta enseñanza bilingüe fue el resultado de una ocurrencia-promesa de Esperanza Aguirre durante la campaña electoral de 2003, que la catapultó a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Con esta promesa, la Sra. Aguirre pretendió ganar votos, al tiempo que terció en el debate sobre la inmersión lingüística de la Generalidad de Cataluña, que seguía implantado la enseñanza monolingüe en catalán, eliminando todo rastro de “enseñanza bilingüe español/catalán” e incumpliendo, para más inri, tanto la legislación en vigor como una serie de sentencias judiciales. Por otro lado, ofreció a los catalanohablantes, residentes en Madrid, la enseñanza bilingüe español/catalán, que era y es negada a los hispanohablantes en Cataluña. Y, finalmente, con la propuesta bilingüe (español/inglés), la Sra. Aguirre pretendió hacer frente al fracaso secular de la enseñanza tradicional de las lenguas extranjeras y, en particular, del inglés, en España. ¡Loable objetivo, digno de ser apoyado!

· Al ganar las elecciones, la Sra. Aguirre se vio obligada a improvisar la enseñanza bilingüe, al no disponer de los medios necesarios, en particular de los humanos, para llevarla a cabo. En efecto, no se disponía y aún no se dispone de un profesorado formado y competente para impartir una enseñanza del inglés y, sobre todo, de contenidos no lingüísticos en inglés. Éste fue, desde un principio, el talón de Aquiles de la enseñanza bilingüe en la Comunidad de Madrid. Se ha pretendido conquistar Troya (convertir a los jóvenes madrileños en bilingües y poner fin al tradicional analfabetismo lingüístico en lenguas extranjeras), sin disponer de los docentes para conseguirlo.

· La conquista de Troya fue precedida por 10 años de cerco, que acabaron cuando los griegos utilizaron la estratagema del “caballo de Troya”. La enseñanza bilingüe en la Comunidad de Madrid lleva en marcha también un poco más de 10 años y los resultados positivos se resisten, tanto en lo que se refiere a la competencia en inglés como en lo relativo al aprendizaje de conocimientos curriculares por parte de los alumnos. Es decir, no es “ni bilingüe, ni enseñanza”, Javier Marías dixit. Es evidente que no se puede enseñar aquello que no se conoce o se conoce mal o se conoce a medias; o, como dice el refrán, no se pueden pedir peras al olmo. Por eso, o se construye un nuevo “caballo de Troya”, henchido de profesores formados (tanto desde el punto de vista lingüístico y didáctico como en las materias que van a enseñar en inglés) o la conquista del bilingüismo español/inglés tendrá que esperar aún durante mucho tiempo o se alcanzará ad calendas graecas.

· Ahora bien, un profesorado capaz de enseñar el inglés y contenidos curriculares en inglés no se consigue de la noche a la mañana, ni con estancias de tres meses en Irlanda o con cursos intensivos de inglés de tres meses o con unas jornadas de formación de fin de semana. Estos medios no parecen proporcionados ni adecuados a los ambiciosos objetivos perseguidos. Con estos medios no se puede dotar a los profesores de unos “savoirs” lingüísticos y curriculares en inglés; de unos “savoir-faire” didácticos, para impartir una enseñanza del y en inglés; y de unos “savoir-être”, para interactuar en inglés en unas clases, donde hay alumnos que dominan el inglés mejor que el profesor.

· La deficiente enseñanza-aprendizaje de las lenguas extranjeras no es un problema exclusivo de España. Interesa, ocupa y preocupa tanto a los distintos países de la Unión Europea como a las autoridades europeas. Por eso, la “enseñanza bilingüe” o “multilingüe” debería ser un proyecto y un objetivo europeos, para poder pasar de la “Europa de los mercaderes” a la “Europa de los ciudadanos” y, así, hacer avanzar la construcción de los futuros Estados Unidos de Europa y dotarla de cimientos sólidos. Es una verdad de Perogrullo que el ciudadano europeo y la Unión Europea serán multilingües o no serán. En efecto, la tan cacareada libertad de circulación de mercancías, de productos financieros y de personas es sólo una realidad cuando nos referimos a las mercancías y al dinero, pero no a las personas.

· La libertad de circulación y de establecimiento en cualquier país de la U.E. es, por el momento, un simple derecho retórico, que no puede ser ejercido por los europeos. En efecto, al final de la etapa de formación, si los jóvenes titulados y/o los profesionales no son “plurilingües” o al menos “bilingües” y, por lo tanto, no dominan la lengua del país donde quieren echar raíces profesionales, laborales o familiares, no podrán ejercer este derecho. En los años 70 del siglo pasado, las autoridades comunitarias tomaron conciencia del hecho de que todo nuevo progreso en la integración y la construcción europeas estaba condicionado por el aprendizaje de las lenguas de los distintos países que la componen. Pero, a pesar de esto, no han hecho nada determinante ni eficaz para conseguirlo. Por eso, no es una casualidad que la construcción de la U.E. esté empantanada y en peligro de descomposición (cf. el  Brexit, el renacimiento de los nacionalismos, etc.), a causa de los numerosos problemas que arrastra, entre otros motivos, también debido a la falta de comunicación entre los que deberían ser ciudadanos de los EE. UU. de Europa.

· Ante la importancia de la política lingüística en la construcción de la “Europa de los Ciudadanos” y ante las expectativas creadas por la enseñanza bilingüe en España, no quiero contentarme sólo con levantar acta del fracaso de esta enseñanza, tanto en España como en los distintos países de la Unión. Hay soluciones para conseguir una enseñanza bilingüe o multilingüe eficaz, que sirva de argamasa y de cimiento sólido en la construcción de la Europa Unida . Entre ellas, quiero apuntar sólo una, sugerida, en 1996, por el lingüista francés Claude Hagège*.

· Ante la penuria de profesorado formado para impartir una enseñanza bilingüe, este profesor del Collège de France propuso una solución novedosa y radical, para ser aplicada inmediatamente en el conjunto de la Unión Europea. Según él, si el multilingüismo debe estar en la base de la consolidación de la Unión Europea, la iniciativa que hay que tomar es clara: impulsar y llevar a cabo “una política paneuropea de intercambios temporales masivos de maestros [y profesores], de una país de Europa a otro”, para que enseñen tanto su lengua materna como contenidos curriculares en dicha lengua. Esta estancia temporal en otro país convertiría a los profesores en bilingües y, entonces sí, podrían enseñar una lengua y en una lengua extranjera al regresar a casa. Se trata de una medida revolucionaria, pero muy operativa y funcional, y no más onerosa que la solución actual. Así, a corto o medio plazo, todos los sistemas educativos europeos podrían disponer de un profesorado dominando la lengua que enseñan y en la que enseñan. Para algunos esta medida puede ser tildada de utópica aunque, como escribió Víctor Hugo, no debemos olvidar que “la utopia de hoy será la realidad de mañana”.

· Hasta ahora, los “maestros Ciruela” de la casta política española y europea han hecho oídos sordos a la razonable y razonada propuesta de Cl. Hagège. Esto denota que gestionan la “res publica” y toman decisiones sin saber lo que se traen entre manos y, lo que es más grave, sin rodearse de especialistas y profesionales que les asesoren sobre las medidas que se deberían tomar.

© Manuel I. Cabezas González
www.honrad.blogspot.com
Publicado también en Fuerteventura Digital, Noticanarias, Bierzo Diario, XurnaldeGalicia, La Tribuna del País Vasco, Bembibre Digital, La Voces del Pueblo, L'Independent de Barberà, Cerdanyola Informa, Blog de Espanya i Catalans, A Fons Vallès y Periodista Digital.
6 de octubre de 2016

(*) Cl. Hagège (1996), L’enfant aux deux langues”, Éditions Odile Jacob, Paris (cf. « Chapitre VII. L’immersion par échanges massifs de maîtres à travers l’Europe », pp. 109-138.