sábado, 15 de junio de 2019

LOS CONTUBERNIOS POSELECTORALES


En el sistema político español, toda elección (municipal, autonómica o general) es seguida por lo que los profesionales de la política denominan, utilizando un lenguaje políticamente correcto, las consultas y las negociaciones para pactar y formar gobierno municipal o autonómico o nacional. A propósito de estas consultas-negociaciones, yo prefiero hablar, más bien, utilizando un lenguaje cervantino, de contubernios o de conversaciones en la sombra, en los modernos “patios de Monipodio” poselectorales.

Miguel de Cervantes sitúa en este escenario (el patio de Monipodio) el inicio de la intriga de una de sus Novelas Ejemplares, Rinconete y Cortadillo. En esta novela corta, Cervantes narra cómo Pedro de Rincón y Diego Cortado llegaron a la casa de Monipodio, sita en Sevilla; y cómo fueron recibidos, en el patio de su casa, por los miembros de la cofradía del crimen y del latrocinio, regentada por Monipodio, al que todos obedecen y respetan, a pesar de ser un “hombre bárbaro, rústico, desalmado e iletrado”. Aquí, en este patio, Monipodio les dio la bienvenida al sindicato del hampa. Los bautizó con los nombres de Rinconete y Cortadillo. Les asignó un territorio para cometer sus fechorías. Y los instruyó en el arte de las gentes de mal vivir, para que consiguieran rápidas ganancias ilícitas, sin dar un palo al agua.

Esta novela corta de Cervantes me ha permitido imaginar lo que debe pasar en los distintos municipios y en las sedes de los partidos políticos, después de unas elecciones municipales, autonómicas o generales. Las reuniones, las consultas y las negociaciones de los electos y de las cúpulas de los partidos deben ser también contubernios o conciliábulos. Y deben parecerse mucho a lo que sucedía en el “patio de Monipodio”: mercadeo, intercambio de cromos, reparto del botín electoral, atribución de “tetos” —así son denominados, en Almagarinos (pedanía del Bierzo Alto), los pezones de las vacas— para amorrarse a las ubres de los presupuestos públicos y para ocupar un buen lugar en el cubil de la vida política.

En efecto, concluidas las elecciones del pasado 28A y del 26M, comenzaron las consabidas reuniones y negociaciones. Éstas, en el momento en que redacto este texto, se están desarrollando y/o están a punto de concluir en la penumbra de los “patios de Monipodio” de los partidos. Y las formaciones que han conseguido representación en los comicios municipales, autonómicos o generales, se están poniendo de acuerdo para repartirse los puestos y el poder. En este mercadeo opaco, sin luz ni taquígrafos, podemos distinguir dos situaciones diferentes, pero muy relacionadas entre sí y, además, con muchos puntos en común.

Por un lado, está la situación en la que ningún partido ha conseguido la mayoría absoluta para poder gobernar. Es el caso más generalizado en las últimas elecciones generales, autonómicas y municipales. En esta coyuntura, los partidos escenifican exigencias no negociables o marcan líneas rojas que no se pueden traspasar. Ahora bien, todo esto es pura pose o comedia, forma parte del guión y constituye un canto a la galería. En el fondo, todos los partidos negociadores quieren tocar poder y el mayor poder posible. En realidad, con estas negociaciones no se trata de analizar qué problemas de los ciudadanos habría que abordar en primer lugar y cómo hacerlo, ni tampoco de cómo gestionar la “res publica”, ni de cómo actuar para que esta gestión sea transparente y democrática,… Se trata, más bien, de repartirse, sólo aparentemente a cara de perro, el pastel del poder.

Por otro lado, está la situación, muy excepcional, en la que algún partido ha conseguido la mayoría absoluta. En las pasadas elecciones, se trata de una situación muy marginal en el ámbito municipal de poblaciones pequeñas o medianas. En este caso, la negociación-distribución de puestos se produjo entre los militantes del partido, en el momento de la confección de las listas, que son siempre fruto de intrigas y de tejemanejes para situarse en los primeros puestos de las mismas. Lo de “las primarias” y lo de las “listas abiertas” son un brindis al sol y una pura filfa.

Ahora bien, tanto en un caso como en el otro, el lugar en las listas, así como los puestos y las responsabilidades a asumir, no recaen, en general, sobre los militantes más honestos, mejor preparados y más competentes, sino sobre aquellos que han sido sumisos, que han tragado carros y carretas, que no se han movido y que, como hubiera dicho Alfonso Guerra, han salido en la foto. De ahí que los candidatos por “decisión digital” del jefe de turno y ungidos con el poder de las urnas tengan que rodearse de un ejército de “asesores” y sean, en demasiadas ocasiones, como el cervantino Monipodio: “hombres bárbaros, rústicos, desalmados e iletrados”.

Con estas dos modalidades de reparto del poder (sin o con mayoría absoluta), ha sucedido y sucede, en la vida política española, lo que todos sabemos: ausencia de músculo ético en la casta política y michelines mórbidos para la salud democrática de la sociedad española (latrocinios, corrupción generalizada, malversación de caudales públicos, despilfarro de recursos de todos, chanchullos sin cuento, opacidad en la gestión de la “res publica”, habilitación de “puertas giratorias”,… Que sais-je encore?

En las actuales negociaciones poselectorales, que están a punto de terminar, los partidos, de antiguo cuño (PP y PSOE) o de nuevo cuño (Podemos, C’s y VOX principalmente), han seguido o están siguiendo la hoja de ruta que acabamos de describir. Para empezar, nos han hecho votar a tientas o, más bien, a ciegas: nos han idiotizado con sus mensajes vacíos de contenido y sus seudo-debates, verdaderos shows a la altura de “Sálvame”. Y, ahora, en este momento poselectoral de reparto del pastel del poder, no hacen gala de altruismo ni de transparencia. Se comportan, más bien, como los rufianes del lúgubre y cervantino patio de Monipodio, sin luz ni taquígrafos, preocupados sólo por el inmediato beneficio personal y partidista.

En efecto, tanto los partidos tradicionales (PP y PSOE) como los partidos emergentes (Podemos, C’s y VOX), de los que depende, en estos momentos, la gobernabilidad de España, de las CC.AA. y de muchísimos ayuntamientos, han estado arrastrando los pies para no desvelar sus auténticas intenciones. Todos se la están cogiendo con papel de fumar, pensando sólo en sus intereses partidistas o personales y no en la solución de los acuciantes problemas de la ciudadanía española.

Este espectáculo censurable denota que, a los de la casta política (la añeja y la neófita), les viene como anillo al dedo aquella cita crítica de W. Churchill, que reza así: “el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Ante este triste y politicastro espectáculo, los ciudadanos debemos esperar lo peor ya que, como dice un aforismo popular, “la política hace extraños compañeros de cama”. Y, como correlato, los ciudadanos sólo podremos seguir desconfiando de la casta política, de la antigua y de la nueva. ¿Dónde han dejado los principios, los valores y sus tan cacareados “códigos éticos”? ¡Qué lejos estamos de aquel eslogan que puso en circulación C’s, en el momento de su nacimiento, pero que ya ha olvidado y abandonado, al olor de la sangre del poder, en el desván de los recuerdos: “Sólo nos importan las personas”!

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Manuel I. Cabezas González
Publicado también en Diario 16, La Tribuna del País Vasco, Catalunya Press, El Diestro, El Confidencial Digital, Perioista Digital, InfoHispania, Press Digital y El Obrero.
14 de junio de 2019

viernes, 31 de mayo de 2019

LOS CIUDADANOS NO NOS CHUPAMOS EL DEDO, ¿O SÍ?

 

· Los ciudadanos de Cerdanyola del Vallès (Barcelona), como los de todos los pueblos y ciudades de España, hablamos el pasado 26M. Y utilizamos el látigo del voto para dar su merecido al equipo municipal saliente, regentado por Carles Escolà. Como castigo a la ineficiente, despilfarradora y censurable gestión municipal de Compromís, la coalición Guanyem Cerdanyola (Compromís, la CUP y EUiA) sólo logró conservar 3 de los 5 concejales que, en 2015, obtuvo Compromís. ¿Cómo se explica esto?

· Durante 4 años, el Sr. Escolà, alcalde Cerdanyola, y su equipo han estado engañando a los ciudadanos-votantes. En efecto, de las promesas que hicieron en el programa electoral de 2015, sólo ejecutaron el 17% del mismo, según el digital Cerdanyola Informa. Por otro lado, también han hecho dejación de funciones: no se han ocupado ni preocupado de las cuestiones que interesan a los ciudadanos de Cerdanyola, ni de la solución de sus problemas. Y ya se sabe que con las cosas de comer no se juega. Ellos, sin embargo, estaban ocupados en otras cosas.

· Para ilustrar este “fare niente”, basta citar, por ejemplo, el abandono y el estado lamentable del barrio Canaletes (aceras impracticables, farolas degradadas y fundidas, maleza selvática aprisionando el tronco de los árboles, suciedad, etc.) y también del parque de la Riera (polvo o barro o charcos, según la época del año, en el camino central del mismo; destrucción del mobiliario urbano; vegetación abandonada y desbocada, accesos al parque no funcionales, etc.). Podríamos multiplicar los ejemplos. Basta con cotejar las promesas electorales (“verba”) con el cumplimiento de las mismas o con la gestión del día a día del Ayuntamiento de Cerdanyola (“facta”) (cf. el digital Cerdanyola Informa). Entonces, como hubiera dicho José Luis Corcuera, ¿a qué dedicaron el tiempo de trabajo y el tiempo libre  el Sr. Escolà y sus acólitos?

· Durante la fenecida legislatura, el Sr. Escolà y su equipo han tenido otras ocupaciones y preocupaciones. Se han tirado al monte, cabalgando a lomos de la ilegalidad, para laborar en favor del “procés”. Y se han dedicado, como solía decir Jordi Pujol, a “hacer país”: a participar en la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI); a poner el Ayuntamiento al servicio del falso “derecho a la autodeterminación”; a apoyar a la Asamblea de Cargos Públicos, herramienta para la desobediencia en caso de aplicación de un 155 duro; a apoyar al Servicio de Catalán de Cerdanyola; a visitar, a acompañar y a apoyar al “gallina”, prófugo de la justicia, de Waterloo y a sus secuaces; etc.

· Ante estas ocupaciones y preocupaciones del Sr. Escolà y de su “staff” municipal, quiero recordarles que “hacer país”, según la legalidad vigente, es perseguir una quimera. Tendrán que esperar “ad calendas graecas” para conseguir la independencia de esa parte de España llamada Cataluña. Por eso, remedando a Calderón de la Barca, les digo que sus pretensiones independentistas son “una ilusión, una sombra, una ficción,  un sueño  […], y los sueños, sueños son”.

· Y mientras el Sr. Escolà y su equipo soñaban, conculcando la legalidad, la casa ha estado sin barrer. Sólo ante la proximidad de las elecciones del 26M, el Sr. Escolà y sus conmilitones hicieron como que se ponían manos a la obra, levantado aceras y movilizando un ejército de operarios, para hacer ver y hacer creer a la ciudadanía que hacían algo. En realidad, sus “facta” pretendían engatusarla, una vez más, para ganar las elecciones del 26M. Pero les ha salido  el tiro por la culata. Los ciudadanos-votantes no nos chupamos el dedo ni tampoco estamos en Babia. Por eso,  les hemos leído la cartilla y los hemos enviado al “carrer”.

· Los ciudadanos-votantes hemos dado un revolcón y una lección a los “apoltronados” y autistas de Compromís del Ayuntamiento de Cerdanyola. Ahora bien, este revolcón-lección no cambiará el comportamiento de la casta política ganadora (en Cerdanyola, el PSC, con 9 concejales). Por experiencia, sabemos que la casta política seguirá aplicando las palabras del cínico Tierno Galván ("Las promesas electorales están hechas para no cumplirlas") y harán oídos sordos a ese aforismo de la sabiduría popular, según el cual “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. Los políticos corrompen el ejercicio del poder y no al revés. A pesar de ello, les seguimos votando: unas veces, a unos; otras, a otros; otras a los mismos; otras, ... Por eso, es razonable preguntarse: ¿los ciudadanos-votantes nos chupamos el dedo o no?

© Manuel I. Cabezas González
Publicado tanbién en Diario 16, El Confidencial Digital, InfoHispania, Catalunya Press, La Tribuna del País Vasco, Bembibre Digital, Diario Abierto, Press Digital, Las Voces del Pueblo, Periodista Digital, Liverdades, Crónica Popular, Contrainformación y El Diestro.
30 de mayo de 2019

domingo, 19 de mayo de 2019

“VOLT”, ¿LA REGENERACIÓN POLÍTICA DE LA UNIÓN EUROPEA?

                                        (Banderín de enganche de Volt)


· El pasado 21 de febrero, en el Centro de Documentación Europea de la UAB, regentado por la diligente y creativa Conxi Muñoz Ruiz, tuve la oportunidad y el placer de participar en una conferencia-tertulia sobre las “Elecciones europeas: soluciones a través del paneuropeísmo”. Fue impartida a dos manos: el doctorando Francesco Camonita, que disertó sobre las “elecciones europeas”; y un miembro del neonato partido Volt, Manuel Biagi, que presentó esta nueva formación política. La conferencia fue seguida de un animado y estimulante debate con el público asistente (jóvenes universitarios europeos y españoles). Ante la proximidad de las elecciones europeas del 26M, viene como anillo al dedo sintetizar lo expuesto por ellos.

· Tanto el uno como el  otro levantaron acta del estado lamentable en el que se encuentra el barco europeo, que va a la deriva, que hace aguas y que puede encallar y naufragar, si no se hace algo para evitarlo. Para el Sr. Camonita, los electores no hacen ni caso a las elecciones al Parlamento europeo, que son consideradas como unas elecciones de segundo orden. De ahí la escasa participación en estos comicios europeos. Además, consideran que el Parlamento europeo es simplemente un cementerio de elefantes o un retiro de lujo o un premio o una bicoca, para las clases políticas nacionales, a cambio de “estar” y no hacer nada. Y, por lo tanto, los diputados europeos están sólo dedicados a vivir y a vivir del sudor de los votantes-ciudadanos europeos.

· Por su lado, según el Sr. Biagi, la Unión Europea (U.E.) vive una situación dramática, fruto del profundo malestar y creciente desafecto de los ciudadanos hacia el “proyecto europeo”; malestar y desafecto, que pueden conducir a su destrucción. En efecto, hasta ahora, se ha ido dando forma a la “Europa de los Mercados”, olvidándose de la “Europa de los Ciudadanos”, al carecer aquélla de políticas correctoras de las leyes del mercado para potenciar los derechos sociales y el Estado del bienestar. Esta “Europa de los Mercaderes” ha provocado una serie de debilidades estructurales, que pueden hacer naufragar el proyecto europeo. A título ilustrativo y sin ánimo de ser exhaustivo, basta con que pensemos en la creciente desigualdad entre los ciudadanos, en la falta de transparencia y de rendición de cuentas de las instituciones europeas, en el individualismo de los Estados miembros (cada uno barre para su casa, sin pensar que los problemas de un país son los problemas de todos), en el desmantelamiento del Estado del bienestar, en la pérdida de derechos y de conquistas sociales, en la precariedad del empleo, en los altos índices de desempleo, etc.

· Todo esto ha provocado un profundo desafecto en los ciudadanos hacia el proyecto europeo y un creciente desencanto entre los europeos de a pie. De estos polvos, los lodos del Brexit; y, en la mayor parte de los países miembros de la U.E, los lodos de la multiplicación de los euroescépticos, de los eurocríticos, de los eurófobos, de la resurrección de los nacionalismos, del renacimiento de los partidos extremistas y de los partidos populistas, del ¡Sálvese quien pueda!, etc.

· Para hacer frente a todos estos problemas y a la previsible destrucción de la UE, según el Sr. Biagi, los ciudadanos europeos debemos movilizarnos y empoderarnos en defensa de la UE. Este empoderamiento, permitirá revitalizar la democracia y poner coto a los burócratas  y a la sesteante casta política europea. Además, posibilitará el impulso de políticas inclusivas, solidarias y redistributivas. Por otro lado, propiciará la armonización y la convergencia de las identidades locales y nacionales con una identidad europea común. También permitirá llevar a cabo una “política de las cosas”, alejada de las declaraciones grandilocuentes y retóricas, que busque soluciones reales a problemas reales. Finalmente, este empoderamiento podrá propiciar una evolución de la U.E. hacia una mayor convergencia económica, política, social y laboral de los países miembros; en definitiva, una mayor justicia e igualdad entre los europeos.

· ¿Cómo podremos movilizarnos y empoderarnos los ciudadanos europeos? Ante la gestación lenta y accidentada de la Unión Europea y ante un aborto previsible, no se puede seguir confiando, según el Sr. Biagi,  en aquellos partidos tradicionales que han conducido a la “nascitura” UE a la situación crítica que está viviendo. Por eso, hay que dar un voto de confianza a las nuevas formaciones políticas, que han surgido para defender, potenciar y consolidar los futuros “Estados Unidos de Europa”. Entre estas nuevas fuerzas políticas está VOLT, que tiene la pretensión de ser la tabla de salvación para evitar el naufragio definitivo del herido y maltrecho proyecto europeo.

· VOLT nació, en 2017, de la mano de tres jóvenes europeos de la llamada “generación Erasmus” o “generación milleannials”: un italiano, Andrea Venzon; una francesa, Colombe Cahen-Salvador; y un alemán, Damian Boeselager. Estos tres jóvenes se cayeron del caballo, como Saulo de Tarso camino de Damasco, el día en que se produjo el “big bang” del Brexit (2016). Desde entonces, sólo les ocupó y preocupó cómo defender la Europa unida y sus ideales, ante la desidia de los partidos tradicionales, ante el renacimiento de los partidos nacionalistas y populistas, y ante la proliferación de los euroescépticos y eurófobos.

· VOLT [< “revolt” (ingl.): “rebelión”] es un partido paneuropeo (que aspira a la aproximación política, económica y cultural de los países de Europa), transnacional (implantado en todos los países de la UE) y transversal (la fractura no está entre derecha e izquierda, sino entre “europeístas” y “populistas”). Se trata de un antídoto contra la oleada populista, neo-nacionalista y euroescéptica. Por eso, ha nacido con el compromiso de reformar la UE y no de destruirla y para que los ciudadanos recuperen la fe en la política. Para ello, se propone cambiar el panorama político europeo, rompiendo la burbuja de los partidos tradicionales, condición sine qua non de una regeneración política real y en toda regla. Sólo así se podrán afrontar los desafíos actuales y futuros de la UE en un marco europeo y no en el marco nacional, como han hecho hasta ahora los impotentes partidos tradicionales. Por todo esto, VOLT se presenta a las elecciones del 26M, en todos los países de la UE, con unas mismas siglas, con una misma bandera, con un mismo color, con un mismo programa.
 
· Ante el desprestigio de la casta política tradicional y de los brotes verdes de la nueva (C’s, Podemos, VOX, …), cortados todos por el mismo patrón, y ante los desafíos a los que tiene que hacer frente la UE, era y es muy necesario y esperanzador el nacimiento de partidos paneuropeos, transnacionales y trasversales como VOLT. Ahora bien, en las elecciones del 26M, será muy difícil que VOLT tenga éxito electoral y pueda aplicar su programa.

· Por un lado,  los medios de comunicación, al menos en España, han hecho oídos sordos y “vista ciega” a las propuestas de VOLT. Durante la campaña, nunca han hablado de este partido y, por lo tanto, es un desconocido para los electores. Y ya se sabe que lo que no se conoce no existe y no puede ser votado ni amado. Por otro lado, como quedó reflejado en el debate que siguió a la conferencia precitada, los jóvenes, engañados y decepcionados reiteradamente por los partidos tradicionales, son recelosos a implicarse en las nuevas formaciones políticas. Tienen miedo a ser engañados una vez más ya que, como reza el proverbio árabe, “La primera vez que me engañes, será culpa tuya. La segunda será culpa mía".

· Por lo tanto, VOLT tendrá que esperar para aplicar sus buenas ideas y materializar sus regeneradoras intenciones, para que se instale la “Europa de los ciudadanos, la Europa Social, la Europa del Bienestar, la Europa de los Principios y Valores. Sin embrago, su tiempo llegará inevitablemente, para salvar del naufragio al barco de la UE. Ahora bien, cuando llegue su momento, VOLT tiene que tener preparado el antídoto o vacuna para protegerse contra los “carroñeros” de otros partidos políticos que se acercarán a VOLT, cual moscas a un tentador panal de miel. Estos carroñeros son los que corrompen el ejercicio del poder y no lo contrario, como asevera el “dictum” de Lord Acton. En efecto, llegan a la política sin haber comido y sin comer, y sólo para poder comer. Y, luego, pasa lo que pasa: unos por otros, la casa sin barrer.

© Manuel I. Cabezas González
Publicado también en Diario 16, El Obrero, Revista Rambla, El Confidencial Digital, Press Digital, Catalunya Press, Contrainformación, Periodista Digital, Liverdades, La Tribuna del País Vasco, InfoHispañia, El Buscador,  El Diestro, Las Voces del Pueblo, Red de Blogs Comprometidos, Noticanarias y Fuerteventura Digital.
19 de mayo de 2019