lunes, 30 de julio de 2018

¿MANZANA PODRIDA O PUNTA DEL ICEBERG?





· Durante semanas y en todos los medios de comunicación, se ha hablado por activa y por pasiva del “affaire” del master de Cristina Cifuentes. ¿Se trata de la manzana podrida en el cesto de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) o es sólo la punta del iceberg de los males que aquejan a las universidades españolas? Sería muy esclarecedor responder a este interrogante. Y sería muy higiénico que los que trabajamos en la enseñanza superior verbalicemos aquello que huele mal en la misma. Así contribuiríamos a ponerle coto y a regenerar el quehacer docente e investigador.

· No es la primera vez, ni será la última, que la enseñanza universitaria ha sido objeto de mis reflexiones. En 2012, denuncié el engaño y la estafa de los nuevos planes de estudio del denostado plan de Bolonia. En 2013, puse en tela de juicio la leyenda urbana de la “Generación JASP. También en 2013, analicé el sinsentido de las pruebas de acceso a la universidad (PAU). En 2014, me pregunté qué futuro espera, en general, a los graduados españoles con la  formación que han recibido en la universidad. En 2015, puse bajo mi microscopio la irracional evaluación-revaluación a la boloñesa de los estudiantes. En 2016, daba la alerta sobre el nuevo deterioro y el incremento del coste (para los estudiantes) de la enseñanza universitaria, provocados por el 3+2. En 2017, llamaron mi atención la despreocupación y la ceguera de los estudiantes ante los aspectos tanto cualitativos como cuantitativos de la enseñanza universitaria. Finalmente, en 2017, puse el dedo en la llaga de la “generación de los blanditos”.

· Aguijoneado por el “affaire” Cifuentes, hoy retomo el tema de la enseñanza universitaria para dar unas nuevas pinceladas y contribuir a desvelar, un poco más, la parte sumergida del iceberg de la criticada, sólo por algunos, y criticable universidad española. Y lo hago impelido por la doctrina de la “honestidad radical”, a pesar de que, como dijo alguien, el que expone se expone.

· Por cierto, desde hace más de una década, es ya muy significativo que, en la universidad española, se organicen congresos periódicos para analizar y denunciar la corrupción sistémica que reina en la enseñanza superior española. Por otro lado, es también muy revelador que hayan surgido asociaciones  y plataformas para defender a los profesores que son víctimas de la corrupción. Además, es muy ilustrativo que el CSIC haya elaborado también informes periódicos, que ponen el dedo en la misma llaga.

· Fundándome en estas fuentes y “escribiendo de leídas”, podría aportar datos precisos sobre la corrupción en la universidad española y no solo en la URJC (cf. links en párrafo anterior). Corrupción que se ha sustanciado en la endogamia; en el acoso laboral subsiguiente, si uno no está dispuesto a comulgar con la endogamia y, además, se permite denunciarla; y también en las redes clientelares, que propician la politización universitaria, el silencio gallináceo y cómplice, el vasallaje, el nepotismo, la falta de transparencia, la prevaricación, etc. Ahora bien, no quiero escribir por boca de ganso y, como en mis pasadas reflexiones sobre la universidad (cf. links ut supra), prefiero poner negro sobre blanco nuevas vivencias personales, que llevan el agua al molino de las fuentes precitadas. Y que el lector saque sus propias conclusiones.

· En mis largos años de actividad docente e investigadora en el Departamento de Filología Francesa de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAB, he podido constatar que tanto el uno como la otra son reinos de taifas, siempre con las espadas en alto. Y, como demostraron los romanos con el “divide et impera”, esta división y esta ausencia de sinergias sólo pueden conducir a la inoculación-difusión del síndrome del profesor quemado, al despilfarro de energías, a la ineficiencia de la labor docente e investigadora y, en definitiva, a la degradación de la enseñanza universitaria.

· Por otro lado, estos reinos de taifas han marcado las sucesivas reformas de la enseñanza universitaria. Éstas siempre se han hecho al gusto y según los intereses del grupo de presión de turno, sin pensar en la formación y la vida profesional de los futuros diplomados y sin que la comunidad universitaria haya podido realmente participar en la elaboración de propuestas operativas. De ahí que las reformas se hayan sucedido a lo largo de los últimos 40 años, sin dar con la fórmula adecuada. De ahí el lugar ocupado por las universidades españolas en los rankings internacionales. De ahí que esté aún pendiente la reforma radical de la universidad, pedida por la CRUE en julio de 2018.

· Además, he podido constatar que la endogamia es el pan nuestro de cada día: las plazas de profesores contratados son ocupadas por licenciados o diplomados del departamento, a la espera de convertirse en profesores titulares. Y cuando sale alguna plaza de funcionario a concurso, se presenta sólo un único candidato, que ha esperado paciente y servilmente ese momento. Y esto es también constatable en todas las universidades. En efecto, he formado parte de varios tribunales de oposición en diferentes universidades y siempre hubo un solo candidato y, además, de la casa. Esto denota que los otros posibles candidatos, a la espera de su momento, consideran que lo lógico es esperar sumisamente su turno.

· Por otro lado, he sido testigo de lo que son capaces los “roitelets” de la taifa del Departamento de Francés de la UAB para poder seguir reinando en su ínsula de Barataria. Por ejemplo, han sido capaces de rectificar la nota de un profesor, sin ninguna justificación o argumento, aprobando a un alumno que amenazó con abandonar el departamento y con no matricularse en el postgrado. E igualmente han sido capaces de ofrecer y otorgar una plaza de profesor asociado a una diplomada, si se matriculaba en el postgrado impartido en el departamento. Dos decisiones torticeras para tener alumnos y no tener que desprogramar el postgrado.
· En quinto lugar, en la vida diaria del Departamento de Francés, les “roitelets” de turno han practicado la usurpación de funciones, metiendo la cuchara en el plato que no es el suyo o azuzando a los estudiantes contra profesores concretos o manipulando groseramente las propuestas de otros profesores, con el silencio cómplice y cobarde del Decano de la Facultad y de los propios profesores del Departamento de Francés.

· En sexto lugar, es muy ilustrativo el hecho de que no haya existido ni exista una comunicación o un debate sobre cuestiones relativas a la enseñanza-   aprendizaje universitarios, ni en el marco de las relaciones interpersonales ni del departamento ni de la facultad. Finalmente y sin ánimo de ser exhaustivo, los hechos apuntados y otros muchos han conducido y conducen al acoso laboral que, en más de un caso, ha provocado el abandono del trabajo o la depresión y la necesidad de ayuda psicológica y farmacológica.

· Los hechos denunciados en los congresos sobre la corrupción en la universidad española y mis vivencias demuestran que el “affaire” Cifuentes no es un caso aislado sino la punta del iceberg de los males de la universidad española. Sin embrago, es decepcionante que los medios sólo se fijen en el dedo (el máster de Cifuentes) y no hablen de la luna. Estos hechos piden a gritos una reforma radical de la universidad, que provoque un “efecto Shinkansen” (empezar prácticamente de cero). Ahora bien, para llevarla a cabo, como escribió Ramón y Cajal, el problema central […] no es la independencia [de la universidad], sino la transparencia radical… de la comunidad docente. Y hay pocos hombres capaces de ser cirujanos de sí mismos. El bisturí salvador debe ser manejado por otro. Sólo así se podrá implantar la exigencia, que es la madre de la excelencia. Y para ello, sería necesaria una buena dosis de “honestidad radical” que, en los tiempos que corren, es un regalo muy caro que no se puede esperar de gente barata.

· De una universidad transparente y de calidad depende el futuro profesional de los universitarios (y también el estado de bienestar), como pone de manifiesto la decepcionada Mireia Triguero, estudiante de la UPF: “Ya lo hemos conseguido: tener una carrera en España es pagársela. No es estudiar, ni esforzarse, ni tener que pensar demasiado. [… He podido constatar un] bajón radical de la exigencia al alumnado. […] La universidad ha dejado de ser aquella institución con la que muchos niños soñábamos. Ahora, es un trámite más, como sacarse el carnet de conducir: tú pagas y ellos te dan el título”. O como dijo otro, “muchas universidades son sólo una fiesta de cuatro años”.

© Manuel I. Cabezas González
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29 de julio de 2018

martes, 12 de diciembre de 2017

LOS ANTI-PRINCIPITOS


 · El próximo 21 de diciembre (21D), los ciudadanos catalanes han sido llamados a las urnas una vez más, en muy poco tiempo. Con su voto, tienen que tratar de arreglar los desaguisados, los desatinos y los desmanes provocados tanto por el Gobierno de Cataluña del prófugo y lenguaraz Carles Puigdemont,  como por el Gobierno de España, presidido por el Anti-Principito Mariano Rajoy, y el resto de la casta política. Ahora bien, los responsables de la crítica situación que se está viviendo en Cataluña se presentarán de nuevo a las elecciones, como los bomberos-pirómanos, para atajar el incendio que ellos mismos han provocado, han atizado y siguen atizando, impelidos por el deseo patológico de mantenerse en el poder  o de llegar a él.

· Ante estas dos constataciones objetivas, no está de más preguntarse por qué y cómo se ha degradado tanto el Estado de derecho así como la actividad económica, la convivencia cívica y política, el Estado de bienestar,... en Cataluña. Comprender las causas últimas del comportamiento de los dos gobiernos (el catalán y el español), de ahora y del pasado, y tomar medidas radicales y vinculantes contra ellos deberían vacunarnos contra nuevas intentonas golpistas y nuevos Anti-Principitos. La explicación racional de estas causas, la podemos encontrar si establecemos una analogía entre ciertos pasajes del Principito (relato de Antoine de Sant-Exupéry) y el comportamiento de la casta política catalana y española.

El Principito 

· Al inicio del relato, Sant-Exupéry describe y narra el día a día del Principito en su diminuto planeta, el asteroide B-612. Su planeta estaba infestado de las terribles semillas de baobabs (árboles gigantescos). Por eso, cada mañana, tenía que recorrerlo para arrancar sus inofensivos tallos, nada más que sacaban la cabeza de la tierra. Era un trabajo monótono y aburrido. Pero, el Principito lo llevaba a cabo metódica, diligente y disciplinadamente, ya que de esto dependía la supervivencia de su planeta. En caso contrario, los minúsculos tallos de baobabs crecerían rápidamente, lo invadirían, lo perforarían con sus raíces y lo desintegrarían (cf. Cap. V).

· Además, el Principito deshollinaba periódicamente sus dos volcanes activos, con el fin de que ardiesen suave y regularmente, sin erupciones violentas que podrían también poner en peligro su casa-planeta. Y tampoco se olvidaba de hacer lo propio con un volcán dormido ya que, como confesó el Principito, “¡no se sabe nunca!” lo que puede suceder (cf. Cap. IX).

· Un día, haciendo la limpieza cotidiana de las malas hierbas, vio una brizna nueva, que no se parecía a ninguna otra. La dejó crecer. Con el paso de los días, surgió una flor, que se fue acicalando y embelleciendo, transformándose en una despampanante rosa. El Principito se enamoró de ella y empezó a prodigarle todo tipo de cuidados: la regaba cada día; la protegía de las corrientes de aire, con un biombo, y de los fríos nocturnos, con un globo; y la acariciaba cotidianamente con sus palabras. Pero, su rosa era altiva, presumida, vanidosa y mentirosa; y el Principito empezó a decepcionarse, a dudar de ella y a no ser feliz. Por eso, abandonó su asteroide y “puso espacio de por medio”, iniciando un periplo interplanetario (Cap. VIII).

Los Anti-Pricipitos

· Estos pasajes del Principito reflejan muy bien lo que ha sucedido y está sucediendo en el asteroide Hispania. Rajoy y también todos los presidentes que le precedieron (Suárez, Felipe, Aznar y ZP) han sido unos auténticos Anti-Principitos, cortados todos por el mismo patrón.

· En efecto, para llegar al poder y para mantenerse en él, no dudaron en practicar el “ayuntamiento político contra natura” con los nacionalistas. Además, llegados al poder, en vez de ocuparse de los problemas reales de los ciudadanos y de la diligente, metódica y disciplinada gestión de la “res publica” (como hacía el Principito en su planeta, arrancando las malas hiervas y deshollinando sus volcanes), han hecho dejación de sus funciones, poniendo en peligro la soberanía nacional, la paz social y la viabilidad de nuestra democracia; y se han dedicado sólo a asegurarse la permanencia en el poder, para defender únicamente sus intereses personales y los de sus partidos. Actuando así, han hecho honor al  “Viejo Profesor”, Tierno Galván, que afirmó que “las promesas electorales están para no cumplirse” (i.e. para engañar a los votantes).  ¿Y para esto no les pagamos el sueldo? Como dijo alguien, de cuyo nombre no quiero acordarme, “a la política se debería llegar comido y comiendo, y no para comer y, aún menos, para comer a dos carrillos”.

· Por otro lado, —conocedores del talón de Aquiles de los Suárez, los Felipe, los Aznar, los ZP y los Rajoy— los nacionalistas-independentistas catalanes les exigieron, durante los 40 años de democracia, el oro y el moro para que pudieran satisfacer sus desenfrenados apetitos de poder. De esta forma, el cortoplacismo y los intereses personales de los Presidentes de los Gobiernos de España provocaron la transferencia progresiva de competencias del Estado a la caprichosa, altiva, mentirosa y siempre insatisfecha “Rosa independentista catalana”. Por eso, los responsables políticos españoles nunca podrán ser tildados de estadistas ya que, para esto, deberían pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones” (W. Churchill). En consecuencia, no se les dedicará ni una sola línea en la Historia con mayúscula.

Ergo

· Este apetito enfermizo de poder de los Anti-Principitos de la casta política nacional y catalana (los Rivera, los Sánchez, los independentistas de todo cuño, etc.) han impelido y conducido a Rajoy a convocar elecciones para el próximo 21D. Ahora bien, muchos ciudadanos de a pie se han preguntado si no ha sido precipitado convocar, con tanta premura, las elecciones autonómicas en Cataluña y si éstas son la fórmula taumatúrgica para deshacer el nudo gordiano catalán. En efecto, no parece lógico ni razonable que el statu quo actual vaya a cambiar por medio de unas nuevas y simples elecciones autonómicas. Éstas pueden ser un parto de los montes y que todo siga como hasta ahora o aún peor. O también podría suceder que, engañados y decepcionados por unos y por otros, los votantes informados y responsables abandonasen, como el Principito su asteroide, el planeta electoral del próximo 21D.

· Como dijo Einstein, si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. Por eso, no parece factible que se puedan esperar resultados electorales diferentes, cuando las reglas y las infraestructuras del juego político siguen intactas en Cataluña; cuando las malas hierbas independentistas no fueron arrancadas a su debido tiempo ni lo están siendo ahora por el Anti-Principito Rajoy; cuando los volcanes (político, educativo, cultural, comunicativo,…) no han sido deshollinados diligentemente. Los independentistas han ganado la “batalla del lenguaje”; han adoctrinado y siguen adoctrinando a los niños, adolescentes y jóvenes en los centros escolares; han desinformado y manipulado (y siguen haciéndolo) a todos los ciudadanos por medio de los 7 canales catalanes de TV, de las emisoras de radio, de los medios de comunicación tradicionales y digitales, profusamente subvencionados; han contado y siguen contando con una tupida red de asociaciones (entre ellas, la ANC y Omnium Cultural), bien dotadas económicamente y encargadas de difundir la falacia independentista.

· Con todo esto y desde hace 40 años, los independentistas han ido sembrando las semillas del odio, del rencor, de la disgregación, de la confrontación, de la división, de las fuerzas centrífugas…, que han echado raíces profundas en las mentes de muchos ciudadanos y que no pueden ser cercenadas, de la noche a la mañana, con la hoz de las elecciones del próximo 21D. Por eso, es difícil comprender la precipitación, que nunca es buena consejera, de la convocatoria de estas elecciones, sin antes desmontar las estructuras golpistas que condujeron a la aplicación “very, very,… light” del 155. La casta política “constitucionalista” tiene como único objetivo encaramarse en el poder, olvidándose de que, como dejó para la posteridad Casto Méndez Núñez, “más vale honra sin barcos (sin poder) que barcos (poder) sin honra”.

© Manuel I. Cabezas González
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11 de diciembre de 2017

martes, 28 de noviembre de 2017

LA BATALLA DEL LENGUAJE



· Gracias al lenguaje (capacidad de hablar), los seres humanos somos diferentes de todos los demás seres vivos, animales o plantas. Además, si nos ocupamos y preocupamos de desarrollar y cultivar esta capacidad, seremos “dioses” todopoderosos. En efecto, según la tradición judeo-cristiana (cf. Génesis), Jehová (el “verbo”) y Adán (el “hijo del verbo”, creado a su imagen y semejanza) fueron nombrando alalimón y, por lo tanto, creando y dando vida (existencia) a todo lo que vemos, oímos, tocamos, olemos o degustamos. Y, por evidencia empírica, sabemos que quién domina el lenguaje y “nombra” tiene el poder y “manda”.

· Ahora bien, si no nos ocupamos de cultivar y de mimar nuestro “verbo”, dejaremos de ser “dioses” y nos convertiremos en esclavos o “proles” (según la denominación de G. Orwell, en su relato “1984”). Por desidia, habremos agostado nuestros poderes lingüísticos y nuestra capacidad para tener criterio propio y para no ser manipulados ni engañados. Por eso, si nuestro lenguaje es enclenque, estaremos expuestos, sin defensa posible, a todo tipo de manipulaciones y contratiempos, provocados por la verborrea de mercadillo de la casta política; y repetida, como un mantra, por los medios de comunicación.   

· Para ilustrar estas verdades de Perogrullo, nos vamos a referir al comportamiento lingüístico de la casta política nacionalista-independentista catalana durante los 40 años de democracia. Antes de dar el fallido “golpe de Estado de la DUI” (declaración unilateral de independencia), los independentistas llevaron a cabo, despacio pero sin pausa, un permanente y efectivo “golpe de Estado lingüístico”, que permitió manipular y descarriar las mentes de muchos ciudadanos de Cataluña, partidarios de la DUI del 27 de octubre de 2017.

· Desde el inicio de la Transición (1975), la casta política independentista catalana está empeñada e inmersa en una “batalla del lenguaje”, que no se debe confundir con la “batalla de la lengua” (enseñanza del y en español y catalán), de la que nos hemos ocupado reiteradamente en numerosos textos. Gracias a la “batalla del lenguaje”, se ha tergiversado y prostituido el uso normal del lenguaje, al llevar a cabo el vaciado del contenido semántico de las palabras y a su sustitución por un contenido inapropiado, pero acorde con lo que la casta política quiere que digan, con vistas a la consecución de la independencia de Cataluña. En esta operación de “ingeniería lingüística”, la casta política independentista ha funcionado como el orwelliano “Ministerio de la Verdad” y ha creado, como hubiera dicho G. Orwell, una “neolengua”, que se ha ido enriqueciendo y modificando en función de la coyuntura política. Con esta “newspeak”, se ha pervertido, formateado y jibarizado la competencia lingüística de muchos de los ciudadanos de Cataluña, al tiempo que se ha convertido en vehículo de “posverdades” o “fake news”.

· Para ilustrar esta metamorfosis permanente —llevada a cabo por el “Ministerio Catalán de la Verdad”, instalado en TV3, en numerosos medios de comunicación e instituciones varias (ANC y Omnium Cultural) de la “Cosa Nostra” independentista, así como en todos los niveles de enseñanza— me permito dar algunos ejemplos de la manipulación lingüística de la “neolengua catalana”. Para ello, no hace falta ser un Sherlock Holmes o un Hércules Poirot para descubrir y desvelar el engaño-estafa de esta “nueva lengua”, que es moneda de curso legal y de uso cotidiano por parte de los independentistas catalanes.

· Como en aquella película titulada “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”, también podemos preguntarnos por qué los independentistas hablan de “guerra de secesión” cuando deberían decir “guerra de sucesión”; o de “presos políticos” por “políticos presos”; o de “democracia” por “rechazo a la legalidad vigente”; o de “referéndum unilateral” por “consulta de la Señorita Pepis”; o de “diálogo” por “independencia sí o sí”; o de “facha” por “el que se opone al proceso independentista”; o de  franquismo” por “Estado democrático español”; o de “fuerzas de ocupación” por “Guardia Civil y Policía Nacional”; o de “represión” por “mantener el orden legal y social”; o de “pueblo catalán” por “los independentistas”; o de “derecho a decidir” por “derecho de secesión”; o de “votación pacífica del 1-O” por “votación ilegal”; o de “botiflers” por “los ciudadanos constitucionalistas”; o de “violación de los derechos humanos” por “uso legítimo de la violencia constitucional”; o de “legitimidad fáctica” por “legitimidad legal-racional”; o de “movilizaciones pacíficas” por “escraches y hostigamiento a las fuerzas de orden público”; o de “golpe de estado” por “aplicación del art. 155 de la Constitución”; o de “exiliados” por “prófugos de la justicia”; o de…; etc.  

· No he intentado ser exhaustivo en esta recopilación de “falsa moneda” lingüística. Basta con este muestreo para describir el comportamiento lingüístico del independentismo catalán, en el que las dos primeras víctimas han sido la verdad y el lenguaje. En este mundo independentista, el lenguaje ha dejado de ser un instrumento de ilustración y liberación, y se ha convertido en un “antilenguaje”, que propicia la confusión, la ambigüedad, la seudocomunicación y el “babelismo” disgregador. El lenguaje, no lo olvidemos, pertenece a todos los hablantes y nadie puede apropiárselo, para manipularlo a su antojo y en exclusivo beneficio propio.

· Ahora bien, los independentistas catalanes no son los únicos falsificadores lingüísticos, que utilizan el lenguaje para engañar y desinformar. El PP y todos los partidos de la casta (PSOE/PSC, C’s, Podemos) son también prestidigitadores lingüísticos, embaucadores y manipuladores recalcitrantes. Por dar sólo algunos ejemplos, el PP ha utilizado “movilidad exterior” por “emigración”, “línea de crédito” por “rescate”, procedimiento de ejecución hipotecaria” por “desahucio”,incentivación de rentas no declaradas” por “anmistía fiscal,gravamen adicional” por “subida del IVA”, “flexibilizar el mercado laboral” por “abaratar el despido”, etc.
 
· La manipulación lingüística no es una cuestión baladí. Es, más bien, un problema grave en la vida en sociedad y en la gestión política. La “langue de bois”, propia de la casta política en todas las latitudes, tiene muy mala prensa y aleja de sus derechos y deberes políticos a los ciudadanos, convirtiéndolos en practicantes del “silencio de los corderos”. A propósito de esta ingeniería lingüística, al escritor austríaco S. Zweig, en plena Segunda Guerra Mundial, le horrorizaba que “las palabras hubieran sido vaciadas de verdad, se hubieran vuelto huecas y desprovistas de sustancia interior”; y por eso temía y detestaba “vivir entre palabras sin verdad”. Estos temores se hicieron realidad y, por eso, el historiador P. Sawicki se permitió escribir, muchos años después, que “todos los genocidios (el holocausto fue uno) empezaron con palabras” castradas y preñadas de nuevo. Por eso, los responsables políticos deben respetar el lenguaje; esto es tan importante como respetar la legalidad vigente. No pueden seguir utilizando la palabra en vano, ya que “si dejamos que la lengua se corrompa, ella nos corromperá. Si la dignificamos, nos devolverá, en pago, dignidad” (Anjel Lertxundi, 2010).

· Por eso, no está de más recordar a los independentistas y  a los miembros o “miembras” de la casta política de cualquier signo, todos ellos saboteadores del lenguaje, la respuesta que, en el s. VI a. C., dio el maestro Confucio a uno de sus discípulos, cuanto le preguntó qué medidas deberían tomarse para ordenar el Estado: “Lo primero que hace falta es la rectificación de los nombres. Si los nombres no son correctos, las palabras no se ajustarán a lo que representan y, si las palabras no se ajustan a lo que representan, las tareas no se llevarán a cabo y el pueblo no sabrá cómo obrar. Si de lo que se trata es de gobernar una nación, lo más importante es la precisión de la lengua”. Por los hechos y los resultados, parece que los independentistas catalanes están sordos o ciegos y Confucio predicó en el desierto.

© Manuel I. Cabezas González
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27 de noviembre de 2017