martes, 26 de mayo de 2015

MAYOR FRAGMENTACIÓN, COMPLICADA GOBERNABILIDAD




PP y PSOE llegan al 24M malparados por la recesión económica, la corrupción política y la falta de firmeza ante el independentismo catalán

Las elecciones del 24-M han despertado una expectación muy superior a la que corresponde a su relativamente modesto fin de elegir concejales y alcaldes, representantes en las asambleas de trece CCAA, Ceuta y Melilla, y miembros de Cabildos y Consejos insulares y Juntas Generales vascas.

Dos razones justificaban tanto interés. Primera, despejar la incógnita de si Podemos y Ciudadanos, dos formaciones de aluvión con aires regeneradores con las que nadie contaba hace un año, resultarán decisivas para gobernar. Segunda, calibrar la fuerza de los partidos independentistas catalanes y ver si algunos de sus alcaldables cumplen la promesa de proclamar la independencia.

Fin del bipartidismo 

 

Los dos partidos que han protagonizado la vida política desde 1982, PSOE y PP, han llegado a estas elecciones malparados por las difíciles circunstancias que han condicionado la acción política (recesión económica y crisis financiera, aumento del paro y la pobreza), sus propios errores (corrupción política y financiación ilegal) y su falta de firmeza ante el independentismo catalán. El descontento ha calado en algunos segmentos de la sociedad que como náufragos se aferran a los nuevos partidos, cuyos jóvenes líderes nadan libres de hipotecas y repiten frases que suenan bien. Iglesias, profesor universitario 'interino' y ahora eurodiputado, promete iniciar un proceso constituyente para hablar de todo y liquidar el 'régimen' de 1978, el período, quiero recordar, de mayor libertad, concordia y prosperidad de la Historia Moderna de España. Rivera, diputado en el Parlament de Cataluña desde 2006, propone también algunas medidas para regenerar los partidos -limitación de mandatos, financiación transparente y celebración de primarias- que debería aplicar en su propio partido.

Los partidos nacional-independentistas catalanes también habían otorgado a estas elecciones un carácter casi épico. Trias, candidato de CDC a la alcaldía Barcelona, firmó dos semanas antes de las elecciones el manifiesto "Ayuntamientos para la independencia" que lo compromete a apoyar la lista independentista más votada. Junqueras, líder de ERC, comparó estos comicios con las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 que llevaron a Macià a proclamar el Estat Català dos días después. Los líderes de la Candidatura de Unitat Popular (CUP) han ido un paso más allá al considerar estas elecciones plebiscitarias, y algunos de sus alcaldes se han comprometido a tomar "control efectivo del territorio" si ganan. Aunque CiU no se ha manifestado al respecto, la posición de la CUP resulta coherente con el plan expuesto por Mas para desconectar Cataluña de España.

Parrilla de salida y resultados

 

El PP ganó con amplio margen las elecciones en 2011. Obtuvo mayorías absolutas en sus feudos tradicionales de Madrid, Baleares, Castilla-León, Comunidad Valenciana (CV), Murcia y La Rioja, así como en Cantabria y Castilla-La Mancha; ganó en Aragón, Extremadura y Navarra (UPN-PP) y empató a escaños en Canarias; el PSOE sólo fue el partido más votado en Asturias. En las municipales, el PP logró 8,5 millones de votos (37,53%) y 26.499 concejales, con un holgado margen sobre los 6,3 millones (27,79%) y 21.769 concejales del PSOE. El listón estaba pues muy alto y la principal incógnita, atendiendo a las encuestas, residía en conocer el alcance de su caída y sus potenciales beneficiarios: el PSOE, las plataformas de Podemos o Ciudadanos. 

Con los datos disponibles a esta hora, se puede afirmar que el PP ha ganado las elecciones autonómicas por muy escaso margen. Aunque sigue siendo la fuerza más votada en ocho CCAA, pierde Madrid y tendrá que pactar con Ciudadanos y otros partidos regionales para gobernar en varias CCAA. El PSOE revalida su victoria en Asturias, recupera Extremadura y como partido más votado y podría formar gobierno en Aragón, Valencia y Canarias. Podemos emerge como la tercera fuerza política y Ciudadanos como la cuarta mientras IU y UPyD se disuelven en la marginalidad. UPN revalida su victoria en Navarra.

Con el 96,17% de los votos escrutados, el PP gana a los puntos las elecciones municipales pero pierde 11,5 puntos porcentuales, 4.400 concejales y la mayoría absoluta en numerosas ciudades. El PSC cae 2,5 puntos porcentuales y obtiene la mayoría en las provincias de Extremadura y Andalucía occidental. En Madrid, Carmena (AhoraMadrid) obtiene 20 concejales y podría pactar con Carmona (PSOE) para arrebatar la alcaldía al PP que obtiene 21. El PP sigue siendo la fuerza más votada en Valencia y Málaga pero sufre un revolcón estrepitoso en Sevilla y Cádiz. 

En Cataluña, el PSC se desploma en Barcelona, donde obtiene 4 concejales y pasa a ser la cuarta fuerza política, superada incluso por C's. En Lérida y Tarragona, el PSC gana las elecciones. Colau (BComú-Podemos) con 11 concejales supera a CiU, que obtiene 9 y pierde 6. CiU, ERC y la CUP suman en total 18 concejales, muy lejos de la mayoría absoluta (25). Para el conjunto de Cataluña se observa, no obstante, un gran avance de ERC y la CUP (400.000 votos), que compensa sobradamente la caída de CiU (100.000). 

Con la mirada puesta en el otoño

 

Aunque resulta arriesgado extrapolar estos resultados a las generales de otoño, todo apunta a que el Congreso estará más fragmentado y habrá mayor inestabilidad política en las instituciones centrales del Estado. No augura nada bueno. ¡Imagínense por un momento cómo habría sido esta legislatura si el PP no hubiera tenido mayoría absoluta! Al PSOE, le va a resultar muy difícil ganar el terreno perdido en Andalucía y en otras CCAA como Madrid y Cataluña. Podemos, superado el caso Monedero, seguirá haciendo mella en el PSOE e IU mientras que Ciudadanos perderá gas si el PP actúa con inteligencia. 

El partido de Rajoy tiene que renovar ideas y rostros para afrontar el reto de los emergentes 'adanitas', mostrar mayor firmeza ante los independentistas catalanes y administrar sin alharacas la bonanza económica procurando paliar la situación de los colectivos sociales más desfavorecidos. Hay políticas educativas y sociales más urgentes y menos costosas que el Plan Pive 8. 

© Clemente Polo (firma invitada en Honestidad Radical)
Doctor en Ciencias Económicas
Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico (UAB) 
Vocal Asesor de la Presidencia del Gobierno presidido por Felipe González

Texto publicado también en Expansión y en el bloc de Clemente Polo

lunes, 11 de mayo de 2015

FACTA, NON VERBA



(Escudo y lema del Ayuntamiento de Cerdanyola del Vallès)


· El año en curso es un año preñado de elecciones. Con las andaluzas del pasado 22 de marzo de 2015, se abrió la veda. El próximo 24 de mayo, tendrán lugar las elecciones municipales así como las autonómicas en todas las CC.AA., excepto en Cataluña, Galicia y el País Vasco. Para el 27 de septiembre, están planificadas las plebiscitarias, secesionistas y autonómicas catalanas. Y entre el 20 de noviembre y el 20 de diciembre, tendrán lugar las elecciones generales para el Congreso y el Senado.

· Ante la inminencia de esta sobredosis de “democracia formal” (que no real), no está de más que reflexionemos y dejemos constancia de alguno de los elementos de juicio que los electores deberíamos tener en cuenta para elegir a nuestros representantes y, de esta forma, poder depositar o no nuestra confianza en los candidatos más idóneos y honestos. Así seríamos menos engañados, estafados y decepcionados o, simplemente, no seríamos engañados, estafados y decepcionados por esas sanguijuelas de la casta política, que se presentan a las elecciones, no para servir a la ciudadanía sino para servirse de la política en beneficio propio.

· Según una expresión políticamente correcta y al uso en España, la víspera de cualquier elección es denominada “día de reflexión”. Ahora bien, para poder reflexionar, es necesario haber alimentado adecuadamente nuestro cerebro con datos fiables y objetivos, con informaciones veraces y con argumentos sólidos. Si tenemos en cuenta la anorexia informativa a la que todos los partidos someten a la ciudadanía española (y no sólo durante la campaña electoral), no parece que tengamos materia adecuada y suficiente para rumiar el día de reflexión. Y luego pasa lo que expresó magistralmente Ramón y Cajal cuando escribió aquello de que “el cerebro es como una máquina de acuñar moneda. Si echas en ella un metal impuro, obtendrás escoria. Si echas oro, obtendrás moneda de ley”. Por eso, “como el silencio es, a veces, la peor de las mentiras” (Unamuno), me permito romperlo para poner negro sobre blanco algunas ideas que podrían contribuir a alimentar nuestra reflexión para participar o no en eso que la casta política denomina, interesadamente, “la fiesta de la democracia”. ¿Cómo elegir a nuestros representantes? ¿A quién votar?

· Según J. Joubert, ensayista francés (s. XVIII-XIX), “como la dicha de un pueblo depende de ser bien gobernado, la elección de los gobernantes pide una reflexión profunda y reposada”. Por eso, en las elecciones que se avecinan y en particular en las municipales, los ciudadanos deberíamos regirnos por el “principio de la racionalidad” y por el de “lo políticamente incorrecto”; y no por el de la “oportunidad” y el de lo “políticamente correcto”, que son el santo y seña de los “políticos profesionales”, preocupados sólo por llegar al poder, sin hacer ascos a ningún medio. El primer ministro británico W. Churchill tenía esto muy claro cuando escribió aquello de que “el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Y también E. Kennedy cuando aseveraba que “en política pasa como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto está mal”.

· Estas citas de autoridad exigen mucho, tanto a los candidatos (permiten distinguir a aquellos que vienen a servir a los ciudadanos de aquellos que vienen a servirse del poder en beneficio propio) como a los electores. En efecto, los electores deberíamos juzgar o valorar a los candidatos no por lo que dicen que han hecho o van a hacer (“verba”) sino por lo que han hecho y hacen (“facta”). Además, no deberíamos olvidar esa verdad de Perogrullo (aquel que a la mano cerrada llamaba puño), que reza así: los políticos, una vez elegidos, sufren una amnesia, que hace que olviden lo prometido durante la campaña y que sus “facta” estén a mil años luz de las promesas (“verba”) que hicieron a la ciudadanía. Y, por este motivo, los electores somos siempre, cuando las cosas vienen mal dadas, como es el caso desde hace bastantes años y en la actualidad, los que pagamos los platos rotos por la casta política, elegida por nosotros mismos, pero mal elegida. Estos rasgos descriptivos de la casta política muestran que ésta, en general, carece de músculo ético, de honestidad y de vergüenza; y está obsesionada y preocupada únicamente por la conquista del poder y por la permanencia en él, para disfrutar, sine die, de un pesebre bien provisto y un cubil bien mullido.

· Por lo tanto, los electores sólo seremos libres al votar y votaremos con conocimiento de causa por una u otra opción política o podremos decidir no votar a nadie, si estamos debidamente informados, si hemos dedicado un tiempo a “rumiar” nuestro voto, si tenemos en cuenta, sobre todo, lo hecho por los candidatos (“facta”) y si nuestra elección ha sido hecha sobre la base delprincipio de la racionalidad”, que creo que es el único correcto. Además, deberíamos poder votar a las personas y no a las siglas de los partidos que se presentan a las elecciones. Y, para poder hacerlo, se deberían ofrecer a los electores listas abiertas y desbloqueadas, que están en las antípodas de las listas de estómagos agradecidos (las cerradas y bloqueadas), para votar no a partidos sino a aquellas personas concretas, que consideramos más justas, más honestas, mejor preparadas y más eficaces en la gestión de los asuntos públicos. Ante esto, alguno podría decirme que esto sería pedir peras al olmo. Sin embargo, no debemos olvidar, como escribió Victor Hugo en Los Miserables, que “la utopia de hoy es la realidad de mañana”.

· La casta política española tiene muy mala prensa, desde hace muchos años: constituye uno de los problemas más importantes para los españoles, según el CIS; sale del “todo a cien de los partidos”, según el verbo certero  de la “todólogaPilar Rahola, a la que, por una vez, le sonó la flauta por casualidad; y además no es la solución de los problemas de España, sino parte de sus problemas. Esta evaluación negativa de nuestra casta política es compartida por el premio Nobel José Saramago, que no es sospechoso de ser antidemócrata ni de tirarse al monte, cuando escribió que “sin política no se puede organizar una sociedad. El problema es que la sociedad está en manos de los políticos”. Por eso, en el día de reflexión y en el día de la votación, los electores deberíamos tener en cuenta el lema del Ayuntamiento de Cerdanyola del Vallès (Barcelona) —mi segunda patria chica, después de Almagarinos (El Bierzo)— que reza así: “facta, non verba” (“hechos, no palabras”). Y deberíamos mirar la luna (“Facta” —los hechos—,  es decir al candidato o candidatos concretos), que nos señala el dedo del sabio, y dejar de mirar el dedo (“verba” —las palabras—, es decir las siglas de los partidos), que sólo busca distraer nuestra atención y embaucarnos una vez más. Aplicando este aforismo clásico, a lo mejor los votantes nos preguntamos, como lo hacía, muy atinadamente, hace algún tiempo, J.J. Millás: “¿Quién iba a decirnos que el mejor modo de votar sería no hacerlo?”. Y actuamos en consecuencia, guiados por los “facta, non verba”.

© Manuel I. Cabezas González
Publicado también en Periodista Digital, Bembibre Digital, Tribuna del País Vasco, Las Voces del Pueblo, Cerdanyola Informa, web de España y Catalanes, Periódico El Buscador y Bierzo7.
www.honrad.blogspot.com
m.ignacio.cabezas@gmail.com

sábado, 25 de abril de 2015

CONEXIONES INDECOROSAS

Nota aclaratoria del autor. Tras varios intentos infructuosos de publicar este artículo escrito el 19 de marzo de 2015, he decidido publicarlo en mi blog para no retrasar más su salida. Pido a los lectores su colaboración para difundirlo.

Sede central de "la Caixa"
Sede central de “la Caixa”

Leo en un diario que J. Òliva i Ritort ha sido contratado por CaixaBank como director de general de Negocio Institucional dentro del área de Banca de Instituciones y Finanzas Estructurales. La noticia del fichaje por la institución financiera está fechada el 20 de febrero de 2015, apenas tres semanas después de que se produjera su cese como director general de Política Financiera, Seguros y Tesorería (PFST) el pasado 27 de enero en la Consejería de Economía y Conocimiento, a cuyo frente está A. Mas Colell. Ése mismo día, el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña publicó el nombramiento de J. M. Sánchez Pascual para dirigir la precitada Dirección General (DG), quien hasta ese momento había desempeñado la función de subdirector general de Deuda Pública y Operaciones Financieras y era miembro, por tanto, del equipo del Sr. Òliva.

No cabe duda de que las funciones que va a desempeñar Òliva en CaixaBank corresponden a un área de negocio donde la DG de PFST es uno de sus principales suministradores de negocio institucional. Con independencia de los méritos profesionales que puedan atesorar Òliva y Sánchez Pascual, no puedo evitar como ciudadano y contribuyente constatar con preocupación que quien ostentó la responsabilidad de diseñar y ejecutar las políticas financieras, aseguramiento y tesorería del gobierno de la Generalitat haya pasado a ocupar sin solución de continuidad el puesto de director general de Negocio Institucional en CaixaBank, una de las entidades financieras que actúa habitualmente como proveedor de servicios para la DG que dirigía Òliva hasta hace unos días, y en la que su principal interlocutor en el gobierno de la Generalitat a partir de ahora será Sánchez Pascual, su subordinado hasta hace unas semanas.

Potencial conflicto de intereses

El asunto al que acabo de referirme va mucho más allá de la mera anécdota porque afecta de lleno a un área muy sensible de la administración pública donde debería primar siempre la transparencia, la neutralidad y las buenas prácticas a fin de asegurar la libre concurrencia en la provisión de servicios y evitar perjuicios económicos a otras empresas proveedoras y a los sufridos contribuyentes catalanes. Sólo hace falta echar una ojeada a la página de la propia DG de PFST para comprender la importancia de las funciones que desarrolla:
  1. a) Elaborar propuestas de directrices sobre políticas en materia de política financiera, seguros y tesorería.
  2. b) Planificar y coordinar la ejecución en materia de políticas financiera, seguros y tesorería.
    c) Ejercer las competencias de la Generalitat de Cataluña en el ámbito de las cajas de ahorro y cooperativas de crédito.
  3. d) Ejercer la tutela financiera de las corporaciones locales.
  4. e) Ejercer las competencias de la Generalitat de Cataluña en el ámbito de las mutualidades de previsión social y otras entidades aseguradoras y de los intermediarios de seguros privados.
    f) Ejercer las competencias de la Generalitat de Cataluña sobre los mercados de valores y otros centros de contratación situados en Cataluña, y también en relación a la ordenación del crédito y de la banca.
  5. g) Diseñar y gestionar la política de deuda pública de la Generalitat de Catalunya.
    h) Gestionar la tesorería de la Generalitat de Catalunya.
  6. i) Todas las de naturaleza análoga que le encarguen y atribuyan la normativa vigente.
Hay entre las competencias mencionadas en los citados apartados materia suficiente para intuir que puedan aparecer potenciales conflictos de intereses entre la entidad encargada de dirigir, planificar, coordinar y ejecutar las políticas financieras, aseguramiento y tesorería de la Generalitat de Cataluña, y las entidades financieras (EF) y entidades aseguradoras (EA) con las que la DG mantiene relaciones ‘institucionales’ en tanto que proveedoras de servicios al conjunto de administraciones públicas catalanas. En particular, las decisiones de la DG de PFST atañen a cuestiones tan importantes como decidir en qué EF se mantienen excedentes de tesorería, a través de qué EF se realiza el pago de las nóminas de los empleados públicos o se ingresan las cotizaciones sociales en la Tesorería General de la Seguridad Social, a qué EF se encomienda colocar una emisión de deuda del gobierno catalán, o con qué ES se contratan las pólizas que cubren los riesgos inherentes al patrimonio de las administraciones públicas catalanas y aquéllos derivados de las actividades desempeñadas por sus empleados (policías, médicos, bomberos, etc.), etc.

Volumen de negocio

A la vista de las amplísimas competencias que tiene la DG de PFST, resulta evidente que las decisiones administrativas que adopte pueden tener importantes consecuencias para la cuenta de resultados de algunas EF y EA. Cuanto más competencias tenga la Generalitat y mayor sea su presupuesto, más elevado será también el volumen de negocio potencial para las entidades que se conviertan en proveedoras de servicios financieros y aseguramiento al sector público en Cataluña. De ahí que, además del interés puramente político en aumentar las competencias de la Generalitat, exista también un interés estrictamente económico porque a más competencias más volumen de negocio en manos de la DG de PFST del gobierno de la Generalitat y mayor el negocio potencial que pueden obtener algunas EF y ES bien conceptuadas por los responsables políticos.

Según los presupuestos de la Generalitat de 2014, el gasto total del sector público de la Generalitat ascendía a 36.132,73 millones de euros (M€), siendo las partidas más importantes, gastos de personal (8.693,5 M€), gastos corrientes en bienes y servicios (7.487,3 M€), gastos financieros (2.397,5 M€) de los que el grueso (2.077,0 M€) eran intereses de la deuda, inversiones reales (1.072,5 M€), y transferencias corrientes (8.653,3 M€). A estos conceptos habría que añadirlas operaciones financieras que ascienden a 7.324,5 M€ en los ingresos (de los que 6.825,7 millones corresponden a variación de pasivos financieros) y 7.876,4 millones en el presupuesto de gasto que corresponden a Deuda pública.

La magnitud de las cifras anteriores pone de manifiesto la importancia que tienen las decisiones de los responsables de la DG de PFST sobre la actividad de las EF y EA que actúan como proveedoras de servicios financieros y pólizas de seguros. De ahí, la importancia de que las administraciones públicas adopten sus decisiones siguiendo escrupulosamente los procedimientos administrativos establecidos por ley, para asegurar que ningún proveedor de bienes y servicios a las administraciones públicas resulte arbitrariamente favorecido, y todas las operaciones presupuestarias estén sometidas a la fiscalización de los servicios de intervención. Se trata en suma de evitar en lo posible la comisión de delitos tales como tráfico de influencias, prevaricación, cohecho y blanqueo de dinero y facilitar, cuando se cometan, su pronto descubrimiento y denuncia.

Los escándalos que se han destapado en las administraciones presididas por Pujol i Soley entre 1980 y 2003, incluidos los más recientes todavía pendientes de juicio, indican que no estamos hablando de meras hipótesis de trabajo. La presunta financiación ilícita de Convergencia Democrática de Catalunya (CDC), el partido que preside A. Mas, a través del Palau de la Música Catalana; el presunto amaño de las concesiones de estaciones de Inspección Técnica de Vehículos en Cataluña, que provocaron la dimisión de Oriol Pujol i Ferrusola como secretario general y portavoz parlamentario de CDC; o el presunto cobro de comisiones por algunos miembros de la familia Pujol, incluidos el padre, la madre y la mayoría de los hijos, a cambio de contratos con las administraciones catalanas, ponen de manifiesto la escasa ejemplaridad y transparencia de las administraciones públicas catalanas. De ahí, la importancia de que las decisiones de la DG de PFST sean más transparentes que nunca y garanticen a todas las entidades participar en igualdad de condiciones. Desde esta perspectiva, la existencia de estrechos vínculos personales entre los responsables del gobierno de la Generalitat y algunas EF que le suministran servicios no resulta ni prudente ni decorosa.

Clemente Polo (Firma invitada en Honestidad Radical)
Doctor en Ciencias Económicas
Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico (UAB) 
Vocal Asesor de la Presidencia del Gobierno presidido por Felipe González




martes, 3 de marzo de 2015

LA PROFECÍA DE UN VISIONARIO

                                   Manuel Jiménez de Parga (1929-2014)

• Todavía la ciudadanía española no había empezado a mostrar su hartazgo y su desprecio hacia la casta política corrupta y cleptómana; todavía la ciudadanía no había acampado en los espacios públicos de toda España, dando lugar al Movimiento del 15M (2012), para reivindicar una democracia más participativa y una auténtica división de poderes; todavía el Movimiento del 15M no se había organizado en Podemos, el partido liderado por Pablo Iglesias, que fue presentado en sociedad en 2014. Ahora bien, algunos años antes de todo esto (el 2 de julio de 2008), en una conferencia pronunciada en el Colegio de Abogados de Barcelona, el profesor y ex-magistrado del TC, Manuel Jiménez de Parga, vaticinó con su verbo profético el cataclismo que se va a producir en la vida política española, en los próximos meses, como consecuencia del desprestigio, de la incompetencia y de la prostitución de la casta política española. Por eso, hoy, casi siete años después,  voy a sintetizar el contenido de su lúcida conferencia, que versó sobre un tema de rabiosa actualidad y de una trascendencia capital para la higiene, la salud y la regeneración de la vida política española: “El presidencialismo encubierto o la transformación de un régimen político”.

• El profesor M. Jiménez de Parga empezó su disertación citando varios artículos de la Constitución Española vigente, según los cuales nuestro régimen político es un régimen parlamentario (art. 1.3. “La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”; art. 66.2. “Las Cortes Generales ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus Presupuestos, controlan la acción del Gobierno y tienen las demás competencias que les atribuye la Constitución”; art. 101.1. “El Gobierno cesa tras la celebración de las elecciones generales, en los casos de pérdida de la confianza parlamentaria previstos en la Constitución, o por dimisión o fallecimiento de su Presidente”). Según estos preceptos, el poder reside en las Cortes Generales, de las que se derivan el Gobierno y las demás instituciones.

• Ahora bien, a pesar de los preceptos citados y de las previsiones constitucionales, en la práctica, nuestro régimen político es más bien presidencialista: el poder tiene su sede en el Presidente del Gobierno, que hace y deshace e impone al Parlamento sus decisiones, y no en la sede parlamentaria. Esta transformación de nuestro régimen político no es un fenómeno exclusivo y característico de España. Se trata, más bien, de una metamorfosis generalizada en muchos países. Para explicar esta transformación (pasar de un “régimen parlamentario” a uno presidencialista), el profesor Jiménez de Parga aportó dos argumentos contundentes y convincentes.

• En primer lugar, citó el “tipo de partidos políticos” que existen en España. A lo largo de la historia ha habido diferentes tipos: partidos de notables, partidos de masas y partidos de electores. Sin embargo, en nuestro país, lo que existen hoy son “partidos de empleados”: partidos formados por afiliados que están a sueldo de la organización o que han conseguido o van a conseguir un puesto de trabajo, fruto de la conquista del poder (local, autonómico o nacional) por parte de los diferentes partidos en liza. Esto hace que los militantes y los elegidos en las diferentes contiendas electorales estén domesticados y sean sumisos a los dictados del jefe del partido o del Gobierno. M. Jiménez de Parga contrapuso los políticos de hace 30 años (personas que se ganaban la vida en actividades profesionales privadas, fuera y alejadas de la política) a la mayor parte de los políticos actuales de España (personas que no tienen oficio reconocido y que nunca se han ganado la vida fuera de la política; es decir, personas cuya biografía profesional se reduce a la vida en el partido). Y fue esta clase o casta política actual la que favoreció y propició el paso del régimen parlamentario al régimen presidencial.

• El otro argumento que milita a favor del presidencialismo es el “sistema electoral” imperante en nuestro país. Según el profesor M. Jiménez de Parga, nuestro sistema electoral se caracteriza por tres rasgos fundamentales.

• Por un lado, el Real Decreto-ley de 1977, que reguló las primeras elecciones, pero que tenía carácter transitorio y que pretendía reducir la “sopa de letras” de los excesivos partidos políticos, favoreció a los “partidos mayoritarios”. Cuando se votó la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, de 19 de Junio de 1985, lo que en un principio se dijo “que sería provisional” (para salir del paso) se consolidó y, por eso, hoy tenemos dos grandes partidos nacionales, que se reparten el uso-disfrute del poder. Este statu quo, que no favorece la representación de las minorías, no ha sido puesto en tela de juicio por ningún de los dos partidos mayoritarios (PSOE y PP), a pesar de la desafección de una parte cada vez más importante del electorado ante el bipartidismo imperante.

• Otro rasgo definitorio de nuestro sistema electoral son las “listas  cerradas y bloqueadas”, elaboradas por la cúpula de los partidos para que los candidatos fieles y sumisos al “jefe”, pero no los más preparados, puedan ganarse la vida. De ahí el nivel de preparación y de formación deficiente de la mayor parte de los componentes de los distintos Parlamentos (tanto del nacional como de los autonómicos). Ante este estado de cosas, el Profesor M. Jiménez de Parga se preguntó si las “listas abiertas” podrían ser la solución. Para él, esta alternativa no siempre ha dado los resultados deseados y esperados. Por eso, él preconizaba la solución adoptada por el sistema electoral alemán, que funciona positivamente: los votantes utilizan dos papeletas (una con una lista cerrada y la otra abierta).

• Finalmente, el último rasgo distintivo de nuestro sistema electoral se refiere a los “gastos excesivos” de las numerosas campañas en España. A los partidos les faltan medios económicos y estos gastos  hay que pagarlos y alguien tiene que hacerlo. Y los que los han sufragado (los poderes económicos: bancos y empresas varias) pasan después religiosamente la factura, lo que distorsiona y perjudica el funcionamiento democrático tanto de los partidos como de los Parlamentos y de los Gobiernos. El profesor M. Jiménez de Parga ilustró esta dependencia de los poderes económicos con una anécdota de su etapa de ministro de uno de los Gobiernos de UCD (se tomaron ciertas medidas a favor de las compañías eléctricas para resarcirlas por las ayudas recibidas para financiar la campaña electoral de UCD).

• A pesar de los efectos indeseables del funcionamiento y del papel de los partidos políticos, el profesor Jiménez de Parga no estaba contra los partidos políticos sino contra estos partidos políticos, que gobiernan en beneficio propio y en beneficio de la casta política (“Hoy, por mí; mañana por ti”, reza el refrán). Ahora bien, para el visionario M. Jiménez de Parga, un mundo nuevo estaba surgiendo gracias al desarrollo tecnológico: teléfonos móviles, Internet, periódicos digitales, medios de desplazamiento espacial cada vez más rápidos, más cómodos y más baratos. Y, según él, los problemas políticos, consecuencia de un “presidencialismo encubierto” y de un “bipartidismo autista”, podrían tener solución si se hace un buen uso de estos nuevos medios modernos.

• Este mundo nuevo está ya aquí. Y Podemos, despacio pero sin pausa, y en muy poco tiempo, ha sabido utilizarlos y ha conseguido crear la “masa crítica” (cf. la “teoría del mono número cien”), que va a poner patas arriba el panorama político español. De nada servirán las campañas de desprestigio de sus líderes por parte de ciertos medios de comunicación “apesebrados” y de los “todólogos” de servicio. La ciudadanía está harta, no aguanta más y lo que ha hecho desbordar el vaso de la paciencia no es una última gota de agua sino una lágrima más. “Alea iacta est” para la casta política.

© Manuel I. Cabezas González
2 de marzo de 2015
Publicado también en Crónica Global, Periodista Digital, Las Voces del Pueblo, Red de Blogs Comprometidos, Cerdanyola informa, La Tribuna del País Vasco y Periódico El Buscador.
www.honrad.blogspot.com